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Jardinería en verano: Jimena Asquini explica cómo recuperar las plantas tras las tormentas y derriba viejos mitos

1 febrero, 2026 a las 08:00
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Jardinería en verano: Jimena Asquini explica cómo recuperar las plantas tras las tormentas y derriba viejos mitos (Imagen ilustrativa IA - infopico.com)
Jardinería en verano: Jimena Asquini explica cómo recuperar las plantas tras las tormentas y derriba viejos mitos (Imagen ilustrativa IA - infopico.com)

En su paso por los estudios de InfoPico Radio 99.9, la técnica en floricultura Jimena Asquini brindó una serie de recomendaciones claves para el cuidado de espacios verdes durante la temporada estival. En una charla distendida, la especialista abordó desde la viabilidad de plantar en meses calurosos hasta los protocolos de emergencia para salvar ejemplares dañados por el granizo y los fuertes vientos que azotaron la región recientemente.

 

¿Se puede plantar en verano?

Una de las consultas más frecuentes refiere a la vieja creencia de que solo se debe plantar o trasplantar en los meses que no contienen la letra “R” en su nombre. Asquini fue categórica al desmentir esta idea, calificándola de “información muy antigua”, proveniente de una época donde no existían los envases plásticos y las plantas se vendían a raíz desnuda en invierno.

Hoy, la realidad es distinta gracias a la producción en macetas. Sin embargo, la experta advirtió sobre la condición innegociable para plantar en esta época: el agua.

“Uno puede plantar en verano siempre y cuando tenga disponibilidad para regar. Si yo puedo ir a regar día por medio o cada tres días, eso es necesario, porque la planta tiene muy poco sistema radicular”, explicó Asquini.

La especialista detalló que durante el primer mes, el riego debe ser frecuente hasta que las raíces exploren el suelo; luego, se puede espaciar cada cuatro o cinco días.

El daño invisible de las tormentas

La Pampa ha sufrido tormentas severas en el último tiempo, y los jardines son los primeros en acusar el golpe. Asquini señaló que en verano las plantas están en pleno proceso de brotación, con madera “semidura” o nueva, lo que aumenta el riesgo de lesiones graves ante una granizada o vientos fuertes.

Más allá de las ramas quebradas visibles, el peligro real suele estar oculto. “Una pedrada, visualmente no se ve el daño inmediato, pero pasado un año o dos, empiezan a haber rajaduras en la corteza”, advirtió. Estas heridas son la puerta de entrada para hongos y patógenos que pudren la planta por dentro, dejándola “apolillada” y débil ante futuros vientos.

Protocolo de curación: Fungicidas y “Mastic”

Para evitar la pérdida de ejemplares valiosos, Asquini recomendó un tratamiento preventivo inmediato tras una tormenta:

  • Aplicar fungicida: Actúa como cicatrizante rápido y previene el ingreso de hongos en las microheridas dejadas por el granizo.
  • Uso de Mastic o parafina: Para heridas grandes o desgajamientos, se debe limpiar la zona con agua y un poco de lavandina o alcohol, y luego sellar con “mastic vegetal” (una resina disponible en viveros) o parafina derretida. Esto crea una película que impide el ingreso de humedad e insectos taladros.

No cortar las hojas dañadas

Un error común de los vecinos es podar drásticamente las plantas que quedaron “fleacadas” o con agujeros en las hojas tras una pedrada. La técnica en floricultura desaconsejó esta práctica:

“No corten las hojas. Aunque haya daño o perforación, la planta sigue teniendo cloroplastos y produce fotosíntesis. Déjenla como fuente de ingreso de nutrientes”.

Para ayudar a la recuperación, sugirió utilizar fertilizantes hormonales o productos “anti shock”, que revierten el estrés de la planta y estimulan su sistema metabólico.

Lo que nunca hay que hacer: pintar los troncos

Finalmente, Asquini se refirió a costumbres arraigadas que resultan perjudiciales, como pintar los troncos de blanco o quitarles la corteza dañada. Utilizó una metáfora contundente para graficar el error de dejar la madera interior al descubierto:

“La corteza es el aislante térmico. Sacársela es como si le estoy sacando la lana de vidrio a una casa que es de chapa: te vas a morir de calor. En este caso es lo mismo”.

Pintar los árboles, una práctica común en décadas pasadas, no desinfecta y daña la corteza, impidiendo el correcto intercambio con el ambiente. La recomendación es dejar la naturaleza actuar, asistiendo con los productos sanitarios adecuados y manteniendo un riego acorde a las altas temperaturas.

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