Este sábado 24 de enero se conmemora una fecha clave proclamada por la ONU para resaltar el papel de la enseñanza en la paz y el desarrollo. Sin embargo, en nuestro país, las cifras revelan un escenario complejo: la mayoría de los ciudadanos evalúa negativamente el sistema, preocupan los niveles de aprendizaje en Matemática y crecen los desafíos en torno a la salud mental y el financiamiento.
Este sábado se celebra el Día Internacional de la Educación, una jornada establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas para reflexionar sobre la importancia fundamental que tiene la formación académica en el desarrollo de las sociedades. No obstante, en Argentina, el clima dista de ser festivo. Según el reciente ‘Monitor de Educación 2025’ realizado por Ipsos, solamente el 20% de los ciudadanos considera que el sistema educativo nacional es “bueno”, mientras que un contundente 43% lo califica como malo.
Este diagnóstico se enmarca en una crisis estructural profunda, caracterizada no solo por la baja calidad de los aprendizajes, sino también por la deserción escolar y la urgente necesidad de reformas, a pesar de que el acceso a la escolaridad es prácticamente universal en el país.
Desafíos en el aprendizaje y la deserción
Los datos recabados por la agencia Noticias Argentinas y organizaciones como Argentinos por la Educación arrojan cifras que invitan a la preocupación. De los estudiantes que logran finalizar la secundaria, apenas 3 de cada 10 alcanzan resultados satisfactorios en Matemática. Curiosamente, esta asignatura genera una ambivalencia notable entre los alumnos: para el 37% es su materia favorita, mientras que para un 34% resulta la menos preferida.
La proyección a futuro tampoco es alentadora. Según la encuesta de Ipsos, 3 de cada 10 argentinos anticipan una disminución en la matrícula de estudiantes en sus escuelas locales para los próximos cinco años, una tendencia que se alinea con el promedio en Latinoamérica (35%).
El impacto de la pandemia de Covid-19 sigue vigente. La interrupción de la presencialidad profundizó la crisis, estimándose que más de un millón de estudiantes abandonaron la escuela, lo que se traduce, según advierten las ONG educativas, en menos oportunidades y un futuro comprometido para el país.
Financiamiento, convivencia y el debate sobre la IA
A la hora de analizar las causas, la opinión pública identifica tres grandes obstáculos:
- Falta de financiación pública (43%).
- Desactualización de los planes de estudio (37%).
- Falta de capacidades adecuadas de los docentes (30%).
Pero los problemas no son solo académicos o económicos; la convivencia escolar es un punto crítico. El 43% de los jóvenes reporta situaciones de hostigamiento y presión entre pares, seguido por preocupaciones sobre la salud mental (37%) y la pobreza (30%). Estos indicadores superan los promedios globales, exigiendo un abordaje integral desde las políticas públicas.
En paralelo, la irrupción de la tecnología plantea nuevos dilemas. El uso de la Inteligencia Artificial (IA) en las aulas divide las aguas: el 34% cree que debería prohibirse, mientras que un 38% opina lo contrario. Los expertos sugieren que el camino es un uso equilibrado, acompañado de formación docente para aprovechar el potencial de estas herramientas.
El camino a seguir
El contexto actual exige a la Argentina reorientar su educación hacia las habilidades del futuro: competencias digitales, pensamiento crítico y una alfabetización sólida. Para ello, es imperativo mejorar la infraestructura, actualizar los contenidos a las demandas modernas y, fundamentalmente, apoyar la salud mental de los estudiantes para combatir el bullying y la presión social.
Como marca la fecha que hoy se conmemora, la educación es un derecho humano y una responsabilidad colectiva. La recuperación del sistema educativo argentino requerirá de una mirada a largo plazo y del compromiso de todos los actores sociales. (NA)




