En su columna para InfoPico Radio 99.9, el kinesiólogo Macota Espada, de Salubritas, explicó la importancia de la adaptación física antes de una intervención quirúrgica programada. Lejos de ser un tiempo de espera pasivo, el período previo a una operación puede convertirse en una etapa fundamental para garantizar una recuperación más rápida y exitosa.
“Un acondicionamiento previo siempre es mejor que nada”
El especialista abordó un tema que no siempre está en la conversación pública: la preparación del cuerpo para una cirugía. Esto se aplica a intervenciones que pueden programarse, como las de meniscos, ligamentos cruzados, muñeca, hombro o cadera, y no a las que surgen de un imprevisto o un accidente.
El objetivo es claro: “llevar al paciente a un estado de acondicionamiento físico superior al que viene arrastrando”, señaló Espada. Explicó que, tras una lesión, es común que la zona afectada y sus alrededores se atrofien. “Atrofia es que pierde fuerza muscular”, detalló, y la articulación restringe su movilidad.
“Lo que generalmente hacemos es una adaptación previa de la zona a trabajar después quirúrgicamente para que las consecuencias post quirúrgicas sean menores, tengan menor impacto en el paciente, y la zona operada se recupere más rápido y con mejor biomecánica”, afirmó el kinesiólogo.
Beneficios para el paciente y para el cirujano
La preparación no solo fortalece la zona a operar, sino que también prepara mentalmente al paciente. Según Espada, la persona llega a la rehabilitación postoperatoria con una “memoria estereotipada de lo que es el movimiento”, es decir, ya tiene un conocimiento previo de los ejercicios que deberá realizar, lo que facilita enormemente el proceso.
Además, llegar a la mesa de operaciones con la articulación más libre de restricciones y en mejores condiciones musculares no solo beneficia al paciente. “Es un beneficio tanto para el paciente como para el médico que lo opera, porque se garantiza también un poco mayor margen de éxito quirúrgico”, subrayó Espada. De esta manera, el cirujano cuenta con un plus de garantía para que la intervención evolucione favorablemente.
Una diferencia “abismal” en la práctica local
Macota Espada destacó que esta metodología se aplica con frecuencia en su consultorio de Salubritas, en General Pico. La experiencia le permite confirmar los resultados. “Hay una diferencia abismal entre el abordaje y la preparación del paciente”, comentó, comparando a quienes realizan una preparación con aquellos que llegan a la cirugía sin este trabajo previo, como suele ocurrir con los traumatizados de la vía pública.
El mensaje final del profesional fue un llamado a la concientización tanto para los pacientes como para los médicos derivantes sobre las ventajas de este acondicionamiento, que puede marcar una diferencia sustancial en la calidad y velocidad de la recuperación.


