La conferencia de prensa de cierre de año del gobernador Sergio Ziliotto no fue un mero trámite administrativo de balance de cuentas. Fue, en esencia, una hoja de ruta política para navegar la segunda mitad de su mandato en un contexto nacional hostil. Ziliotto se mostró como un mandatario que ha tenido que cambiar la “piel” de la gestión: de la expansión a la resistencia, y de la obra pública masiva a la “eficiencia quirúrgica” del gasto.
A continuación, analizamos los cuatro ejes centrales que definen el momento político de La Pampa y su proyección hacia el futuro.
1. La “Eficiencia” como respuesta al relato nacional
El dato más duro que arrojó el Gobernador fue la reducción del gasto público en un 9,25% durante 2025. Políticamente, este número es su escudo. Ante un Gobierno Nacional que acusa a las provincias de despilfarro, Ziliotto responde con números de austeridad, pero —y aquí está la diferencia ideológica clave— sin desmantelar el Estado.
Ziliotto construye una narrativa de “Estado eficiente vs. Estado ausente”. Al destacar que, a pesar del recorte y de la caída de recursos (10 puntos por debajo del gasto), se mantuvieron la salud, la educación y los salarios, el mandatario le dice a la Casa Rosada: “Nosotros también ajustamos, pero no abandonamos a la gente”. La medida de recortar horarios en enero, es un gesto simbólico de esa “racionalidad administrativa” que busca desarmar críticas opositoras locales. Aunque si fue muy criticada por fuera de la política, donde el trabajador público está más de la costumbre en la opinión pública.
2. El horizonte “gris” y la estrategia de supervivencia
Cuando Ziliotto habla de “nubarrones” y “horizonte gris” para 2026, está bajando las expectativas de la sociedad pampeana. Es un movimiento de paraguas político. Al atar la suerte de la provincia a la “imprevisibilidad” y el “enfriamiento” de la economía nacional, se anticipa a un año que podría ser recesivo.
Sin embargo, hay un cambio de tono en la relación con Nación. Ya no es el choque frontal de los primeros meses. Hay un pragmatismo necesario: se reúne con Santilli, con Adorni, negocia deudas (logró el reconocimiento de los $62.500 millones previsionales) y busca destrabar obras. Es la realpolitik del federalismo: pelear por los fondos (ATN) y votar en contra de lo que considera nocivo (presupuesto universitario, discapacidad), pero mantener los teléfonos abiertos para que la gestión no se paralice.
3. El desarrollo productivo como trinchera ideológica
Para General Pico y el norte provincial, el mensaje fue claro: la intervención del Estado en la economía no se negocia. El anuncio del Parque Solar Fotovoltaico y la ampliación del Parque Industrial no son solo obras; son la materialización del “Modelo Pampeano”.
Ziliotto contrapone la “mano invisible del mercado” con la inversión estatal estratégica. Su tesis es que en una provincia con la escala demográfica de La Pampa, sin Estado no hay mercado posible. Al subsidiar tasas para Pymes y generar energía propia, busca blindar al sector productivo local de la crisis nacional. La llegada de Medicina a la UNLPam se inscribe en esta misma lógica: formar capital humano donde el mercado no lo haría por sí solo.
4. La interna del PJ: Unidad o derrota
Quizás el momento más tenso y revelador fue su respuesta sobre el 2027. Ziliotto no usó eufemismos: “Si el peronismo no está unido, no va a seguir gobernando”.
Esta frase es un mensaje directo a las distintas tribus del peronismo pampeano (La Cámpora, el vernismo, el marinismo, los intendentes). El Gobernador sabe que el escenario electoral ha cambiado radicalmente y que la “marca” peronista ya no garantiza victorias automáticas.
Al abrir la puerta a las internas para definir nuevos liderazgos, Ziliotto intenta descomprimir la presión sucesoria. Se coloca en el rol de “garante de la unidad”, por encima de las facciones, advirtiendo que cualquier aventura personalista o rupturista le entregará la provincia a la oposición. Es un llamado al orden: “Discutan, peleen en internas si es necesario, pero el que saca los pies del plato, nos hunde a todos”.
Para redondear
Sergio Ziliotto cierra el 2025 con la guardia alta. Ha logrado mantener el barco a flote utilizando los ahorros históricos (fondos anticíclicos) y ajustando las velas (reducción del gasto). Para el 2026, su apuesta es clara: gestión austera para no dar flancos débiles, defensa cerrada de los recursos provinciales ante Nación y un ordenamiento político interno a rajatabla.
El Gobernador sabe que su legado no se medirá por grandes inauguraciones de cemento, sino por su capacidad de mantener de pie el “Estado de Bienestar” pampeano en medio del huracán libertario nacional.

