El reconocido médico urólogo y exmiembro de la Superintendencia de Servicios de Salud de la Nación, Pablo Dédola, visitó los estudios de INFOPICO RADIO 99.9 para analizar la compleja situación que atraviesa el sistema sanitario en Argentina. En una charla profunda, el profesional desmenuzó las causas del desfinanciamiento de las obras sociales y advirtió sobre las consecuencias de un Programa Médico Obligatorio (PMO) que, según su visión, promete prestaciones del primer mundo con recursos insuficientes.
Un sistema privado en crisis terminal
Dédola fue contundente al iniciar su diagnóstico: “El sistema privado está quebrado, básicamente es un sistema que está totalmente quebrado”. Explicó que la estructura se divide entre pacientes, médicos y las obras sociales o prepagas, las cuales deben cumplir con el Programa Médico Obligatorio. Sin embargo, la ecuación económica ya no cierra.
“Vos tenés tu monotributo y pagás, por ejemplo, 20 mil pesos. Con esa cifra hoy no podés financiar ningún sistema de salud”, ejemplificó el médico. Detalló que antiguamente el sistema se sostenía por volumen y subsidios de la Superintendencia, pero ese flujo se ha cortado. “No sale un centavo de la Superintendencia de Salud para lo que son las obras sociales sindicales; el sistema se empezó a resquebrajar y hoy la mayoría no tienen cobertura real”, afirmó.
El hospital público como red de contención
Una de las consecuencias más graves de esta crisis en el sector privado es la sobrecarga del sistema público. Según Dédola, cuando la obra social sindical no brinda respuesta, el paciente termina en el hospital público. “El sistema de salud pública termina esponsoreando el otro sistema de salud, y eso no debería pasar”, señaló.
En referencia a la situación local, Dédola destacó el funcionamiento del sistema en la provincia: “Acá en La Pampa estamos como en una isla, el Estado provincial es un actor principal que funciona muy bien. A los pacientes se les entregan los medicamentos y la atención está garantizada”. Sin embargo, apoyó la reciente medida de cobrar la atención a quienes tienen solvencia económica: “No podés tener gente con un poder económico altísimo sin obra social y que el Estado los atienda gratis. Es un universo chico, pero existe, y termina desfinanciando al hospital que debe recuperar esos costos”.

La trampa del Programa Médico Obligatorio (PMO)
El especialista puso el foco en el PMO como uno de los factores desestabilizantes. Describió que los legisladores incorporan constantemente nuevas prestaciones obligatorias —como cirugías con láser, tratamientos de fertilidad o nuevas drogas oncológicas— sin prever el financiamiento.
“El programa es tan amplio y ambiguo que desfinancia totalmente el sistema. Hoy tenés coberturas del 100% en oncología, obesidad, fibrosis quística, cambios de género, etc. Está muy lindo escrito, parece que estamos en Suiza, pero la realidad es que cruje por todos lados. Estamos administrando pobreza”, sentenció Dédola.
Comparaciones internacionales y posibles soluciones
Al ser consultado sobre modelos a seguir, Dédola mencionó que en otros países el sistema público es mínimo y la salud se paga, citando el caso de Estados Unidos donde los costos son altísimos, o Canadá, que posee un sistema más optimizado. “Acá la gente está acostumbrada a pagar un seguro total del auto, pero se niega a pagar por salud”, reflexionó.
Para finalizar, el médico propuso algunas reformas estructurales necesarias para evitar el colapso total:
- Sinceramiento del sistema: Reducir la cantidad de obras sociales sindicales pequeñas que son inviables (algunas tienen muy pocos afiliados).
- Revisión del PMO: Adecuar las prestaciones obligatorias a la realidad económica.
- Nuevos esquemas de planes: Habilitar a las prepagas y obras sociales a ofrecer planes con diferentes niveles de cobertura, similares a los seguros de vehículos, para asegurar la sostenibilidad.
“Suena frío lo que digo, pero el sistema no resiste más parches. Pasar de un esquema al otro es complejo, pero es necesario un sinceramiento”, concluyó Dédola.



