Un reciente informe de la consultora W revela los nuevos umbrales económicos necesarios para pertenecer a cada estrato social en el tercer trimestre de 2025. Mientras se observa una leve recomposición en la base de la pirámide, el consumo muestra una realidad dispar: desde el auge en viajes al exterior hasta la “cultura del no” en los gastos cotidianos.
En un contexto económico atravesado por la aceleración de precios y un reacomodamiento de las finanzas familiares, la consultora W, dirigida por el especialista Guillermo Oliveto, dio a conocer su radiografía social correspondiente al tercer trimestre del año. El estudio, que toma como base los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec y proyecciones propias, expone una reconfiguración del gasto y un consumo cada vez más selectivo que impacta directamente en el bolsillo de los pampeanos.
El dato más relevante del informe sugiere una leve mejora en los sectores más vulnerables: hubo una disminución en la proporción de hogares bajo la línea de pobreza en comparación con el segundo trimestre, lo que marca un cambio de tendencia en la base de la estructura social.
La nueva configuración de la pirámide social
El estudio segmenta a la población argentina según el ingreso mensual del grupo familiar. Los números son contundentes y reflejan la carrera de los salarios contra la inflación para intentar sostener el nivel de vida.
Para visualizar mejor la situación, presentamos el siguiente cuadro con los ingresos necesarios por estrato social:

Es importante destacar que la Clase Media Baja, el segmento más representativo de la clase trabajadora tradicional, requiere superar los 2 millones de pesos mensuales para no caer en la pirámide. Por su parte, la novedad estadística radica en el crecimiento de la Clase Baja Superior (que pasó del 24% al 28%), en detrimento de la Clase Baja en situación de pobreza, que retrocedió dos puntos porcentuales.
Dime cuánto ganas y te diré cómo consumes
El informe de Oliveto no solo habla de ingresos, sino de comportamientos. Ante la pregunta sobre cómo va el consumo, la respuesta varía drásticamente según el sector.
La clase media alta, aunque logró cierta estabilización tras el fuerte ajuste de 2024, opera bajo una lógica de fragilidad financiera. Según el consultor, en estos hogares “no hay margen para el error” y las familias deben “hacer malabares” para mantener su estatus y calidad de vida.
En contraste, tanto la clase media baja como la clase baja no pobre transitan lo que el informe denomina la “cultura del no”. En estos hogares, la premisa “no hay plata” define cada decisión de compra, obligando a recortes drásticos en todo gasto que no sea estrictamente esencial.
Ganadores y perdedores del modelo 2025
El “semáforo del consumo” muestra una Argentina de dos velocidades. Por un lado, sectores como la venta de autos y los viajes al exterior se posicionan como los grandes ganadores, con aumentos superiores al 50% entre enero y octubre de este año en comparación con 2024. Esto indica que el sector con capacidad de ahorro (clase alta) continúa dolarizando sus excedentes o invirtiendo en bienes durables.
Por otro lado, el consumo masivo sigue golpeado. Los rubros más castigados incluyen:
Turismo receptivo, indumentaria y supermercados: Caídas entre el 5,1% y el 18%.
Bebidas alcohólicas: Desplome del 16,5%.
Bebidas sin alcohol: Caída del 14%.
Dentro de la canasta básica, solo los lácteos se mantuvieron estables. Otros rubros esenciales como alimentos (-3%) y limpieza (-1%) mostraron retrocesos, confirmando que el ajuste llegó incluso a la mesa diaria. Datos de Scentia corroboran esta tendencia, reportando una baja acumulada del 5,1% en ventas de supermercados en lo que va del año.

fuente:ámbito

