Una mirada más humana hacia el Alzheimer

21 septiembre, 2025 a las 10:00
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En el Día Mundial del Alzheimer, especialista propone un cambio de perspectiva: dejar de patologizar para adoptar un enfoque más empático hacia quienes viven con la enfermedad

Cada 21 de septiembre, el mundo conmemora el Día Mundial del Alzheimer, una fecha que busca concientizar sobre una enfermedad que afecta a millones de personas a sus familias y cuidadores. Sin embargo, más allá de las estadísticas y definiciones médicas, surge una pregunta fundamental: ¿cómo nos acercamos humanamente a quienes transitan esta condición?

Las licenciadas Silvana Pons (psicóloga M.P. 4816) y María Victoria Álvarez (trabajadora social MP 091, especialista en gerontología), co-fundadoras del dispositivo “CreCer”, plantean una reflexión que invita a replantear nuestra posición. “Solemos escuchar que las personas con Alzheimer tienen -la mirada perdida-, tomo esa imagen para instar a preguntarnos ¿qué pasaría si tomamos esa percepción para volvernos más humanos y menos distantes frente a esos sujetos? Se trata de aproximarnos a la enfermedad sin patologizar”, explica Pons.

Esta perspectiva cobra especial relevancia en un contexto donde el Alzheimer suele generar temor y distanciamiento social. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, más de 55 millones de personas viven con demencia en todo el mundo, y el Alzheimer representa entre el 60% y 70% de estos casos.

En Argentina, según la Alzheimer’s Association, más de 300.000 personas están afectadas por esta enfermedad, siendo la quinta causa principal de muerte en el país. El Programa Nacional de Datos en Alzheimer de la UBA estima que existen más de 600.000 personas con algún tipo de demencia en el territorio nacional.

Más allá de la mirada clínica

El enfoque propuesto por la profesional local busca trascender la descripción puramente sintomatológica. “Cuando hablamos de enumerar síntomas, estamos enfocándonos en lo que se pierde en déficits. Pero si cambiamos la perspectiva hacia una ‘mirada humanizada’, estamos reconociendo a la persona que sigue estando ahí, con su historia, sus emociones y su singularidad intacta”, reflexiona.

Esta transformación conceptual no es solo semántica. Implica un cambio en la forma de relacionarnos, de cuidar y de acompañar. Significa ver más allá de los síntomas para encontrar a la persona que, aunque pueda tener dificultades cognitivas y de memoria, mantiene su subjetividad y su capacidad de hacer lazo con los otros.

El peligro de naturalizar un nombre que patologiza

Un aspecto crucial que destaca la especialista es la tendencia a confundir el deterioro cognitivo normal con el Alzheimer y este a su vez con las demencias. “Es fundamental entender que no todos los olvidos indican la presencia de esta enfermedad. Existe un deterioro cognitivo que es parte del proceso natural de envejecimiento, y es importante no naturalizar la palabra Alzheimer ya que remite a un diagnóstico que debe ser preciso y realizado de manera interdisciplinaria”.

Esta aclaración cobra especial importancia considerando que muchas personas mayores experimentan ansiedad ante olvidos cotidianos, temiendo estar desarrollando demencia. El autodiagnóstico o las especulaciones sin fundamento médico pueden generar angustia innecesaria y retrasar la consulta profesional adecuada.

La importancia del diagnóstico temprano

Cuando sí existen señales de alarma genuinas, el diagnóstico temprano resulta fundamental. Los especialistas coinciden en que síntomas como la pérdida de memoria que interfiere con las actividades diarias, dificultades para planificar o resolver problemas, confusión con el tiempo o el lugar, y cambios en el estado de ánimo o personalidad, justifican una consulta médica.

“El diagnóstico profesional no solo permite acceder a tratamientos que pueden retrasar el avance de la enfermedad, sino que también brinda a las familias herramientas para planificar y acompañar mejor este proceso”, explica Pons.

El estigma social que enfrentan las personas con demencias y alzheimer

Las representaciones sociales negativas sobre el envejecimiento y las demencias generan un fuerte impacto en quienes padecen estas condiciones y sus familias. Según explicó Pons, estos prejuicios provocan que las personas mayores sean evitadas socialmente, que sus familias oculten el diagnóstico por temor al rechazo, y que en muchos casos no accedan a tratamientos adecuados.

La estigmatización puede llevar a situaciones extremas donde las personas son internadas sin su consentimiento, generando sufrimiento tanto en el paciente como en su entorno familiar. Esta problemática se extiende a los cuidadores principales, quienes enfrentan una sobrecarga emocional y física significativa, evidenciando la necesidad urgente de promover el autocuidado en este grupo.

Un error habitual consiste en pensar que las demencias afectan a todas las personas mayores y, también, que solo las personas mayores pueden padecerlas. Es importante tener presente que, aunque haya un aumento de la frecuencia, no es un destino inexorable en la vejez.

La especialista coincide en la importancia de defender los derechos de las personas con demencias y sus familias, cuestionando las creencias erróneas sobre el envejecimiento. Solo a través de la educación y la concientización social será posible romper con estos estigmas que aíslan y vulneran a uno de los sectores más sensibles de la población.

Una invitación al cambio

En este Día Mundial del Alzheimer, la propuesta es clara: transformar nuestra mirada. Pasar del miedo a la comprensión, de la patologización a la humanización, del distanciamiento al acompañamiento.

Según María Victoria Álvarez (MP 091), licenciada en trabajo social, especialista en gerontología y co-fundadora de “CreCer”, “el trabajo con personas con demencia estará orientado a sostener la independencia, proteger la intimidad y a generar las condiciones necesarias para el bienestar personal y la mejor calidad de vida posible, acción que deben llevar adelante la persona, profesionales, cuidadores y familiares”, explicó.

“Cambiar la mirada que estigmatiza por una mirada amorosa no significa negar la realidad de la enfermedad, sino abordarla desde un lugar más humano y abierto a posibilidades de cuidado”, remarco Pons.

La invitación está abierta: en cada encuentro con una persona que transita el Alzheimer, podemos elegir ver más allá de los síntomas y encontrar la persona, que aguarda ser reconocida, acompañada con amor, que espera SER MIRADA.

Silvana Pons es psicóloga (MP Cba 4816 MP La Pampa 306) y María Victoria Álvarez es licenciada en trabajo social (MP 091) especialista en gerontología. Ambas son cofundadoras de “CreCer”, un espacio para la formación, capacitación y asesoramiento en temáticas del cuidado de personas mayores con estrategias de atención centrada en la persona. Comparten contenido educativo sobre salud mental y deterioro cognitivo en sus redes sociales (@lic.silvanapons y @m.victoriaalvarez). Para consultas profesionales o más información sobre sus servicios de evaluación y acompañamiento, pueden contactarlas a través de sus redes.