Una familia de General Pico vive horas de conmoción tras el violento episodio que sufrió un adolescente de 16 años, quien fue asaltado a mano armada en plena Plaza de la 21. Su madre, Antonella Gaona, compartió su dolorosa experiencia con InfoPico Radio 99.9, destacando la rápida y eficaz respuesta de la policía local, aunque también expresó una profunda preocupación por la impunidad de los menores involucrados.
En pocas líneas
- Adolescente de 16 años asaltado a mano armada en Plaza de la 21, General Pico.
- Rápida respuesta policial que recuperó parte de los objetos robados, pero preocupación por la impunidad de los menores delincuentes (14 y 15 años).
- Madre del adolescente critica la legislación que permite a los menores involucrados quedar libres tras el asalto.
- El joven sufrió un shock tras el incidente, donde recibió un disparo cerca de él durante la huida de los asaltantes.
El hecho ocurrió el pasado viernes por la noche, alrededor de las 22:30 horas, en la concurrida plaza ubicada en la intersección de las calles 21 y 16. Según relató Antonella, su hijo había coordinado un “cambio de ropa” con otros jóvenes a través de grupos de Instagram y WhatsApp, una práctica común entre adolescentes. “Mi nene está en ese grupo hace bastante tiempo. Ellos cambian, por ejemplo, un pantalón por otro pantalón o por una campera”, explicó la madre.
El encuentro, que se pactó para realizar el intercambio, tomó un giro inesperado y violento. “Cuando él llega, directamente no le dicen ni hola, sacan el arma, un arma calibre 22 por lo que me dijeron en la comisaría. Le apuntan al pecho y le dicen, perdón las palabras, pero le dicen, ‘listo guacho, estás re robado’. Eso está en la denuncia, por eso lo digo”, narró Gaona, visiblemente afectada. Los asaltantes le sustrajeron la mochila, el celular y la bicicleta.
Lo más alarmante fue el momento de la huida. “Cuando se están yendo, se suben a la bicicleta, están por subir a la bicicleta y tiran, tiran al piso uno de ellos. Realizan un disparo”, detalló Antonella. Los delincuentes resultaron ser dos menores de 15 y 14 años, según se supo posteriormente.
El shock y la intervención policial
El adolescente, de apenas 16 años y a punto de cumplir 17, quedó en un estado de shock profundo. “Mi nene queda muy en shock, obviamente. Estaba muy conmocionado, estaba pálido. Bueno, estaba mal, la verdad que estaba muy mal”, describió su madre. Tras el incidente, el joven intentó pedir ayuda a los autos que pasaban, sin éxito. Finalmente, dos hombres que escucharon el disparo se acercaron y le prestaron un teléfono. En medio de los nervios, el chico no recordaba el número de su madre y decidió llamar directamente al 101, el número de emergencias policiales.
La respuesta policial fue inmediata. Un patrullero de la Comisaría Cuarta, especializada en niñez, acudió al lugar, seguido de efectivos de la Comisaría Segunda. “Acá en mi casa llamándolo, porque me parecía que estaba tardando mucho, tratando de localizar su teléfono y no había caso. Ya empecé a presentir que algo estaba pasando”, recordó Antonella sobre los angustiantes momentos previos a la llegada de la policía a su domicilio. “Cuando golpean la puerta, era de la comisaría de la cuarta y estaba mi nene arriba del patrullero en estado de shock”, añadió.
Una vez en la comisaría, la familia recibió un trato “con una humanidad tremenda”. La madre destacó la labor del Comisario, quien “se agarró el caso porque le pareció que fue tremendo y se hizo cargo desde un principio”, así como la celeridad del fiscal Rebechi. “Esa misma noche el comisario habla con el fiscal Rebechi, que quería también destacar su labor, porque fue muy rápido, se manejaron enseguida”, expresó Gaona.
Gracias a la rápida investigación, que incluyó allanamientos realizados al día siguiente, se logró recuperar parte de los objetos robados. “Pudieron encontrar parte de las cosas, siguieron… El domingo a la noche me llamaron diciéndome que uno de ellos había entregado y que bueno, nada, que había estado entregando las cosas, obviamente que la policía no se quedó quieta y siguió buscando, buscando, buscando, y la criatura esta habría quedado asustada o algo, y entregó las cosas, entregó tanto el celular como la bicicleta”, relató Antonella, confirmando que ayer le hicieron entrega de todo lo sustraído.
Preocupación por la impunidad de los menores
A pesar del alivio por la recuperación de los bienes y la destacada labor policial, Antonella Gaona no ocultó su profunda preocupación por la situación de los menores involucrados y la legislación vigente. “Gracias a Dios no le hicieron nada, no le pasó nada más que el susto, hace varios días que está durmiendo muy poco, esto ahora lo vamos a tener que manejar de otra manera, capaz que con algún terapeuta o algo”, lamentó, refiriéndose al impacto psicológico en su hijo.
La vecina de General Pico fue categórica en su crítica al sistema judicial: “El tema es que los pibes están sueltos porque son menores y la ley en Argentina la verdad que está muy mal, porque estos pibes están al tanto de que son menores y que no pasa nada y que entran por una puerta y salen por el otro. Acá no está mal lo que hace la policía, sino las leyes que tenemos, lamentablemente”.
Gaona subrayó la conciencia de los jóvenes delincuentes sobre sus derechos y la falta de consecuencias reales. “Son pibes que las saben, están muy al tanto de los derechos de ellos, para eso ellos están muy al tanto y es una pena, porque si hoy por una bicicleta parte, ni siquiera estamos hablando, no sé, que también estaría mal, pero ni siquiera estamos hablando de que están robando un banco, que van a entrar con un arma, estamos hablando de una bicicleta y un celular, es una… y ni siquiera sabían con qué se iban a encontrar, porque ellos no sabían que mi hijo iba con un celular y con una bicicleta, y ellos igual estaban con el arma”, reflexionó indignada.
Finalmente, Antonella Gaona expresó la frustración compartida por la propia fuerza policial. “Hay una impunidad tremenda que uno ya no sabe qué hacer, que la misma policía está indignada por las leyes que tenemos, porque ellos hacen su trabajo… trabajaron cantidad de horas, hay un oficial que se llama Antonella, justamente como yo, y estuvo ahí, fuimos cantidad de veces a la comisaría y estaba siempre ella con el caso. Entonces ellos trabajaron un montón para nada, para nada, no me refiero a, por lo material, me refiero a esto de que en realidad entraron por una puerta y después al ratito ya estaban en la calle, subiendo historias en Instagram y haciéndose los, no sé cómo te puedo decir, los más los más chorros, los Pablo Escobar parecían”, concluyó, dejando en evidencia la sensación de impotencia ante un sistema que, a su entender, no protege adecuadamente a las víctimas ni disuade el delito juvenil.

