El abogado Pablo Rodríguez Salto analizó en los micrófonos de INFOPICO RADIO 99.9 el proyecto de ley impulsado por el Superior Tribunal de Justicia de La Pampa para suprimir las ferias judiciales de enero y julio. Tras estudiar la propuesta, el letrado expresó una fuerte postura en contra, asegurando que, lejos de ser un beneficio, la medida reduce drásticamente el descanso de los abogados y no garantiza una mayor agilidad en los procesos judiciales.
En pocas líneas
- El proyecto de ley que elimina las ferias judiciales reduce significativamente el descanso de los abogados, en contra de lo que se afirma inicialmente.
- La medida no garantiza mayor agilidad judicial, ya que los empleados judiciales seguirán tomando vacaciones en enero y julio.
- El abogado Rodríguez Salto considera la iniciativa perjudicial para los abogados, aumentando su estrés y la posibilidad de errores que afecten a sus clientes.
- Se cuestiona la falta de un estudio previo que evalúe los beneficios de la eliminación de las ferias judiciales.
Durante una entrevista en el programa “La Redacción”, Rodríguez Salto desglosó los puntos más críticos de la iniciativa que ha generado un intenso debate en el ámbito judicial provincial. En primer lugar, desmintió la versión inicial que circuló, la cual sugería que los abogados podrían tomarse licencias en cualquier época del año.
“Recién hoy tuve acceso al proyecto y debo decir que eso no es así”, aclaró el abogado. “Para decir la verdad y difundir con honestidad el proyecto, lo que implica es que dependerá de cada abogado si en vez de tener 15 días de feria en julio y 30 en enero, va a tener solo 15 en enero. Esa es la realidad”.
Rodríguez Salto argumentó que las ferias de enero y julio no solo son cruciales para el descanso, sino también para la organización administrativa tanto en los juzgados como en los estudios jurídicos, que durante el año se ven “tapados del trabajo diario”. Calificó a los estudios de La Pampa como “artesanales”, compuestos generalmente por el abogado y, a lo sumo, un secretario, sin la capacidad estructural para trabajar de manera ininterrumpida.
“El trabajo del abogado llevado con conciencia te mata el estrés”, sentenció. El letrado hizo hincapié en la enorme presión que significan los plazos procesales para los abogados defensores. “Nosotros vivimos con la soga al cuello. Si no cumplís el plazo, la perdió tu cliente, el justiciable. Para el caso de los funcionarios judiciales, si no cumplen el plazo, ¿sabés cuál es la consecuencia? Ninguna”.
Según explicó, esta diferencia fundamental en la responsabilidad hace que el agotamiento y la presión recaigan de forma desproporcionada sobre los abogados privados. “Nos van a eliminar a nosotros mayor capacidad de limpiar la cabeza y somos nosotros los que, si no cumplimos los plazos, le tiramos el fardo a la gente que defendemos”, afirmó, concluyendo que “este proyecto nos complica la vida y podemos hacer una macana que afecte a nuestros clientes”.
Dudas sobre la eficiencia y el beneficio real
El abogado también cuestionó que la eliminación de la feria vaya a traducirse en una justicia más ágil para la ciudadanía, uno de los argumentos centrales del proyecto. Sostuvo que, en la práctica, los empleados y funcionarios judiciales seguirán tomando sus vacaciones mayoritariamente en enero y julio por coincidir con el receso escolar de sus hijos.
“Los funcionarios y empleados judiciales que tienen hijos en edad escolar, ¿qué van a hacer? Se van a ir normalmente en julio o en enero, y entonces no van a estar todos. Y si no están todos, no van a tener la misma capacidad que si estuviéramos en marzo. Si eso es así, no entiendo cuál va a ser el beneficio“, razonó.
Rodríguez Salto insistió en la necesidad de realizar un “estudio estadístico” previo para evaluar si los beneficios de una medida tan drástica superarían los perjuicios. Criticó la idea de innovar por el solo hecho de ser pioneros: “La gacetilla dice ‘seríamos la primer provincia de la Argentina en no tener más ferias’. Y la pregunta es, ¿eso creen que es bueno? A mí me parece horrible, contraproducente. No tiene sentido ser el primero en hacer una macana“.
Finalmente, al ser consultado sobre las posturas divididas dentro del Colegio de Abogados, el letrado se mostró convencido de que la opinión será unánime una vez que se conozcan los detalles del proyecto. “Yo creo que cuando se enteren de que la realidad del proyecto es que de un mes y medio la feria se reduce a 15 días, si somos mil abogados en la provincia, va a haber 1500 en contra”, concluyó con ironía.

