Generalmente consideradas como plantas de cuidado complejo y exclusivas, las orquídeas son en realidad un vasto universo de especies con adaptaciones sorprendentes y una belleza singular. Así lo explicó Jimena Asquini, Técnica en Floricultura, en una reciente entrevista para InfoPico Radio 99.9, donde desmitificó la percepción común sobre estas fascinantes plantas y compartió valiosa información sobre su diversidad y presencia en nuestra región.
En pocas líneas
- La experta en floricultura Jimena Asquini desmitificó la complejidad del cuidado de las orquídeas, destacando la gran diversidad de especies y sus adaptaciones únicas.
- Existen orquídeas nativas en La Pampa (Brachisteles dilatata) y en Argentina, con diferentes requerimientos de cuidado según sean terrestres o epífitas, y adaptadas a climas diversos.
- El cuidado de las orquídeas requiere moderación, evitando el exceso de riego y manipulación; la frecuencia de riego varía según la especie.
- El precio de las orquídeas es variable, dependiendo de la especie y rareza, desde opciones accesibles hasta ejemplares de alto costo.
Un Mundo de Diversidad y Adaptaciones Únicas
Contrario a la creencia popular, las orquídeas no son necesariamente “la figurita difícil” de la jardinería. Asquini destacó que existen variedades que se adaptan tanto al interior como al exterior de los hogares. Su singularidad radica en las “diferentes cualidades que la naturaleza solo les dio a ellas”, lo que las hace únicas en su especie y con adaptaciones específicas. Desde el olor a feromonas para atraer insectos en estado de apareamiento hasta formas y estructuras que imitan a sus polinizadores, cada orquídea es un prodigio de la evolución.
Un ejemplo impactante mencionado por la especialista es la Drácula Simia, una orquídea cuyas flores adoptan la forma de una cara de simio. Su polinización es realizada por monos, que al jugar y frotar su cara en la flor, facilitan la fecundación cruzada. Este es un claro ejemplo de la especificidad de los polinizadores en las orquídeas: “cada orquídea va a tener una abeja en particular o un insecto en particular o un mamífero en particular que va a polinizarla”, a diferencia de otras plantas.
La riqueza de este género es asombrosa, con aproximadamente 22.000 orquídeas nativas y más de 2 millones de híbridos. El nombre “orchis”, de origen latín, significa “testículos”, debido a la forma de los pseudobulbos, órganos donde almacenan nutrientes, de la primera orquídea descubierta. Curiosamente, a pesar de este origen masculino, la flor de la orquídea es ampliamente asociada con la feminidad.
Orquídeas en La Pampa y Argentina
Las orquídeas se encuentran en casi todo el mundo, con la excepción de los polos. En Argentina, se adaptan muy bien variedades como Oncidium, especialmente aquellas nativas del norte, en provincias como Misiones, Corrientes y Entre Ríos.
Incluso en nuestra provincia, La Pampa, poseemos una orquídea nativa: la Brachisteles dilatata. Esta orquídea terrestre se puede encontrar en las sierras del Lihué Calel. A simple vista, podría confundirse con una “yuyito” o hierba común, pero es una orquídea que “funciona muy bien”. Asquini explicó que, del Río de la Plata hacia el sur, las orquídeas nativas suelen ser terrestres, mientras que hacia el Ecuador, predominan las epífitas, que se adhieren a árboles u otras estructuras.
En cuanto a la producción, Argentina cuenta con importantes cultivadores, principalmente en la provincia de Buenos Aires, con una fuerte influencia japonesa. Además, el INTA de San Francisco, Misiones, se dedica a la reproducción de híbridos de orquídeas nativas, muchas de las cuales han desaparecido debido a su extracción de la naturaleza. Este instituto las reproduce in vitro, las reincorpora a su estado natural y también las comercializa, bajo la protección de una importante ley de flora y fauna en Misiones.
Claves para el Cuidado de las Orquídeas
El cuidado de las orquídeas varía significativamente según la variedad. Para el exterior, Jimena Asquini sugirió Oncidium (la “patito famosa”), Dendrobium y Brazabola, todas variedades argentinas. Estas deben ubicarse adheridas a árboles o troncos para que sus raíces puedan fijarse y absorber la humedad ambiente y partículas del aire.
Para el interior, la amplitud de variedades es mayor, incluyendo las populares Phalaenopsis y Cymbidium. Estas, aunque epífitas en su origen, requieren buena luz, pero nunca sol directo, ya que en su hábitat tropical crecen bajo la sombra de los árboles. Un dato fundamental es la duración de su floración: una orquídea puede mantener sus flores abiertas hasta por tres meses, esperando a su polinizador específico.
Un error común es el exceso de atención. Asquini enfatizó que “la orquídea es una planta que se compra y se olvida que la tenemos”. El exceso de riego o manipulación puede ser fatal. La mayoría de las orquídeas necesitan largos períodos de sequía entre riegos. “Exceptuando una que es falenopsis, el resto pueden estar nueve meses sin riego, que no se mueren. Pero si yo la riego por nueve días seguidos, la mato”, advirtió. Necesitan un ciclo de “periodo seco, mojado, periodo muy seco, para luego ser regadas”.
Un Regalo con Historia y Significado
La orquídea ha sido históricamente un regalo de gran valor. Jimena Asquini recordó una tradición de hace décadas, cuando una Catleya en una cajita transparente era el obsequio ideal para agasajar a la familia de la novia o en los quince años, simbolizando estatus y una inversión significativa. Hoy en día, la Catleya es una de las orquídeas más económicas y menos producidas.
En la actualidad, el costo de una orquídea puede variar desde el valor de un arbusto hasta el de un árbol, con precios que parten de los 10 mil pesos en adelante. La especialista también compartió su preferencia personal, la Phalaenopsis, a la que considera “la flor por naturaleza” que más demuestra la feminidad, a pesar de su nombre de origen masculino.
Finalmente, Asquini se refirió a la Banda, una orquídea asiática que calificó como “la elite de las orquídeas”, extremadamente difícil de cuidar y hacer florecer (cada cuatro años). Su sistema radicular puede medir hasta un metro de largo, siendo la raíz el factor más importante para su desarrollo. Es tal su dificultad que “cada persona que se presenta con una Banda florecida en cualquier concurso de orquídea lo gana”.

