✍🏻 Por Jimena Asquini

Para los amantes del jardín: hoy escribiré sobre las mandarinas

Para los amantes del jardín: hoy escribiré sobre las mandarinas
16 Junio, 2024 a las 08:00 hs.

Este domingo escribí sobre la mandarina, cuyo nombre científico es Citrus reticulata y su origen recae en el sudeste asiático y en Filipinas.

Características: Árbol de características similares al naranjo, aunque más pequeño (2-6 m) y con porte frecuentemente torcido. Las hojas son oblongas o elíptico-lanceoladas, de 3,5-8 x 1,5-4 cm, con márgenes serrados y ápice obtuso. Las inflorescencias son axilares o terminales, con 1 a 4 pequeñas flores (1,5-2,5 cm de diámetro) con 5 pétalos de color blanco. Son muy perfumadas, al igual que las hojas al machacarlas.

El fruto, la mandarina, es de forma globosa y algo deprimida en los polos, de unos 5 a 8 cm de diámetro; de color amarillento, naranja o rojo anaranjado, con piel brillante y fina marcada por multitud de glándulas oleaginosas que exhalan el mismo perfume que las flores.

¿Sabías qué?

  • El mayor productor del mundo es China con 19 millones de toneladas al año.
  • Las mandarinas se usan en cosmética porque tienen muchos beneficios para la piel y el cabello. De hecho, el consumo regular de mandarinas reduce los signos del
  • envejecimiento como las arrugas y las manchas.
  • Se cree que su nombre se debe al color de los trajes que utilizaban los mandarines, es decir, gobernantes de la antigua China. Su origen se sitúa en Indochina y el sur de
  • China, donde las primeras referencias a su cultivo se remontan al siglo XII antes de Cristo. Gracias a la composición química del aceite de cáscara de mandarina, se utiliza
  • para desinfectar y ayudar al crecimiento de nuevas células para curar lesiones.
  • Por su bajo índice glucémico, son de las frutas más aconsejadas para la prevención de la diabetes. Prolongan la sensación de saciedad por su alto contenido en fibra. Son ricas en calcio, así que las mandarinas y las naranjas ayudan a proteger los huesos y dientes.
  • La mandarina clementina, una de las más conocidas en nuestro país, se la debemos al padre Clemente. Se cuenta que, a finales del siglo XIX, el padre Clemente, un fanático de las plantas, recogió un poco de polen de las flores de un toronjo (el árbol que da naranjas amargas) y fecundó con él las flores de otro árbol, el mandarino. Sorprendentemente, las flores dieron sus frutos y Clemente recuperó las semillas, las plantó y esperó.
  • Con el paso del tiempo crecieron unos árboles nunca antes vistos ya que además sus frutos eran totalmente «nuevos». Se trataba de las mandarinas que conocemos hoy en
  • día: sin semillas, de piel muy fina y muy poco ácidas.

Cuidados:

  • Exposición soleada.
  • Riegos moderados
  • Fertilización mensual equilibrada, nitrofoska o triple 15.
  • Regar cada dos mese con agua con vinagre.
  • Suelos ácidos. Sueltos y ricos en materia orgánica.
  • Tolera bien el frio.
  • Controlar cochinillas algodonosa y perro de los naranjos.

Tec. Floricultura
Jimena Asquini

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