Conoce la emotiva historia de Oracio Asquini, un reconocido vecino que lleva casi seis décadas repartiendo diarios y revistas en General Pico, y cómo su pasión por su trabajo y su amor por River Plate lo convirtieron en un personaje entrañable de la ciudad.
Oracio Asquini, cuyo nombre es tan peculiar como su historia, ha sido el encargado de repartir diarios y revistas en la ciudad de General Pico durante 59 años. Aunque ya está jubilado, Oracio todavía recorre las calles en su moto, llevando alegría y lectura a sus clientes.
Oracio, quien comenzó a trabajar a los 9 años junto a sus hermanos para ayudar a su familia, nos visitó en los estudios de Infopico Radio 99.9 y compartió parte de su historia, que incluye el curioso origen de su nombre. Cuando nació en Quemú Quemú, su madre quería llamarlo “Horacio”, pero su padre se confundió y lo inscribió como “Oscar”. Cuando su madre intentó corregir el error, le informaron que no podían borrar la primera letra, dejándolo como “Oracio”.
“Mi padre tenía cosechadora, pero hacía 10 o 15 hectáreas por día y eso no alcanzaba, entonces con mis hermanos salimos a trabajar para ayudar en la casa”, relató Oracio Asquini. A lo largo de su vida, ha sido un ferviente seguidor de River Plate, incluso iniciando una filial del club en su ciudad natal.
Oracio comenzó a repartir el diario La Reforma cuando tenía 9 años y obtuvo su primera moto Zanella a los 18. Desde entonces, nunca dejó de trabajar en el rubro. “A los 12 años abandoné el diario La Reforma porque la familia Santos, que tenían el kiosco en la 20 entre 15 y 17, me ofrecieron revistas para vender. Me gustó porque era buena la ganancia y había muchas, como por ejemplo “7 Días”, Gente, El Gráfico, El Mundo, de automovilismo, la revista Sí, Antena, Nosotras, las de historietas. Se vendían mucho y al inicio era yo solo el que vendía, luego arrancó Petete“.”, dijo Oracio Asquini.
Durante sus 59 años de trabajo, Oracio ha sido testigo del crecimiento y cambio en General Pico. “Antes se trabajaba hasta la 104, la 36, la 107 y la 33. No pasábamos de esas calles. Ahora la ciudad es otra”, comentó.

Oracio Asquini, que se casó en 1979, dijo que su trabajo le permitió vivir bien y criar a sus tres hijas junto a su esposa. “Por día vendía hasta 300 revistas; durante la pandemia empezó a bajar la venta de revistas, muchas dejaron de salir y otras las hicieron digitales”, explicó.
A pesar de los cambios en el consumo de medios, Oracio sigue recorriendo las calles de General Pico, repartiendo diarios y revistas con la misma pasión y dedicación que lo ha caracterizado durante casi seis décadas. Su historia es un testimonio de perseverancia, amor por su trabajo y compromiso con su comunidad.



