- Mateo Silvestri tiene 24 años, vive en Montevideo y retrata a los perros que buscan una familia.
- Cuál es la importancia de contar la historia de cada uno, cuántos ya tienen una nueva vida y el valor de “ayudar al que ayuda”.
En plena pandemia, el joven se contactó con distintos refugios a los que les detalló su iniciativa, y junto a un amigo recorrieron los espacios que trabajan las 24 horas del día durante todo el año, recibiendo mascotas en condiciones lamentables.
“Les encantó la idea, y desde el minuto uno la gente de los refugios se puso a disposición. Pudimos organizarnos, sortear algunos obstáculos propios de la pandemia y todo tuvo una repercusión enorme”, contó.
Mateo produjo las imágenes en un estudio de fotografía que lograron armar en el patio de los refugios. El trabajo fue “divertido pero difícil”, dijo. “Primero pasaba unos minutos con cada perro para que me conozca y no se sienta abrumado por la cámara y las luces. Una vez que entraba en confianza, que se sentía cómodo, ahí intentábamos hacer las fotos”, relató.
La mayoría de las mascotas retratadas fueron aquellas que suelen definir como “de difícil adopción” por ser adultas, tener una enfermedad o algún problema físico.
“Quise que las imágenes sean en blanco y negro para potenciar los rasgos de cada perrito, sin ningún tipo de distracción visual. Que el foco esté puesto en su rostro, que es lo más importante”, explicó.
Gracias a la empatía de Mateo, ocho mascotas encontraron un nuevo hogar y los refugios tuvieron más visibilidad tras la viralización de las fotos. “Me interesa ayudar al que ayuda, y es doblemente satisfactorio porque con una sola acción podemos mejorar la vida de los animales y que se reconozca el trabajo de las personas que los curan, los cuidan, les dan de comer…”, dijo el joven fotógrafo.
Mateo contó que una organización que se ocupa de la limpieza de las playas y el bienestar ambiental iba a quedarse sin predio, y luego de hacer un cortometraje juntos, no solo lograron mantener la propiedad sino también, reunir USD 65.000 para que pueda seguir funcionando.
El joven de Uruguay contó que su sueño es recorrer el mundo con esta iniciativa. “Me gustaría que el proyecto siga creciendo. Nunca recibí apoyo económico, lo hago desde mí corazón, desde mi tiempo, y eso está dando buenos resultados. Yo creo que si hacés las cosas bien, todo da sus frutos”, reflexionó.
Fuente: TN



