Por Norberto G. Asquini

La experiencia kirchnerista y la ciudad ingobernable

La experiencia kirchnerista y la ciudad ingobernable
2 Febrero, 2021 a las 11:00 hs.

Norberto Asquini

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La gestión de Santa Rosa comenzó a sentir los embates políticos de un año electoral, totalmente complejo porque la pandemia de Covid-19 se sostiene y la crisis económica es profunda. Y cuando no son los problemas macro, son catástrofes naturales como los temporales o las problemáticas de arrastre en la ciudad los que generan las emergencias.

Cuando se hace este análisis tenemos dos componentes a tener en cuenta: por un lado la experiencia kirchnerista al frente de la ciudad con Luciano di Nápoli como intendente; por el otro la capital ingobernable y estallada que se ha llevado puestos a todos los intendentes desde comenzado el siglo XXI, varios directamente por su impericia.

Di Nápoli sorteó un primer año de gestión difícil con la pandemia, y contó para esto con el apoyo del gobierno provincial y también con el nacional con el que está en fina sintonía. Realizó obras y puso en marcha algunas políticas novedosas (como los colectivos municipales). Pero para Santa Rosa nunca es suficiente. En un año que se viene electoral surgen los frentes políticos y sociales y se ponen en juego los límites de la gestión.

En el plano político, el gobierno provincial anunció fondos para obras de agua potable y desagües cloacales, y la oposición del radicalismo disparó porque afirman que no se consideró el Plan Director que se había encarado durante la anterior gestión de Cambiemos-Juntos por el Cambio. El gobierno local afirma que no hay antecedentes sobre ese tema en la municipalidad. Nada vincula a Santa Rosa con el plan que habría realizado la consultora contratada por el entonces intendente Leandro Altolaguirre. Una discusión política que no solo discute las urgencias del actual municipio del peronismo K, sino también lo que se hizo (y sobre todo lo que no se hizo) durante el radicalismo de Cambiemos-JxC que fue derrotado de forma aplastante en 2019. Lo electoral es parte de todo el entramado, el ex intendente Altolaguirre, quien es asesor del bloque radical, quiere ahora estar entre los candidatos de las legislativas.

Otro frente es el social con la irrupción de los reclamos vecinales. Hubo quienes protestaron porque sus barrios se inundan. Pero además en la semana se observó a los grupos que han tomado tierras para hacer sus viviendas que exigen que les lleguen los servicios. Hay una necesidad incuestionable, pero también formas y metodologías. Hay cuestiones sociales de fondo a solucionar (y agravadas por las casas que no se hicieron durante el macrismo) y también quienes acicatean los reclamos contra la gestión municipal. Desde la gestión observaron por ejemplo en la toma del hall del edificio municipal a sectores de izquierda, del peronismo periférico o del menguado tiernismo empujando al choque.

Ante estos frentes, que seguramente se irán profundizando a medida que avance el año, está ahora la gestión del kichnerismo, que en definitiva es el peronismo más aliados. En su sociedad política con el gobernador Sergio Ziliotto y el vernismo como línea mayoritaria, es central que en la capital provincial le vaya bien al kirchnerismo. Hacia adentro, La Cámpora parece haberse consolidado como referencia del kirchnerismo en la heterogénea coalición que se conformó para llegar al poder. Casi fue una anécdota que uno de los partidos de izquierda haya realizado alguna crítica en momentos en que se estaba atendiendo la emergencia generada por las lluvias. La soledad de ese reclamo, al que después se lo minimizó, muestra que no hay fisuras de fondo en el gobierno local.

Di Nápoli navega en aguas donde otros naufragaron. Ahora se viene un año que traerá olas y se verá la pericia de quien tiene que conducir para sortear las emergencias.

Por Norberto G. Asquini

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