A 16 años de la desaparición de Andrea López, la joven por la que el Gobierno de La Pampa ofrece medio millón de pesos por información

A 16 años de la desaparición de Andrea López, la joven por la que el Gobierno de La Pampa ofrece medio millón de pesos por información
9 Febrero, 2020 a las 17:40 hs.

Entre este domingo 9 de febrero y mañana lunes 10 se cumplen 16 años de la desaparición y el femicidio de Andrea Noemí López, cometido por el ex boxeador Víctor Manuel Purreta la noche del 9 o la madrugada del 10 de febrero de 2004.

De acuerdo al fallo de la Cámara en lo Criminal Nº 1 de Santa Rosa, que condenó a Purreta a 18 años de prisión por el homicidio de Andrea López se indica que “Andrea López falleció en la noche del 9 de febrero o en la madrugada del 10 de febrero de 2004 como consecuencia de los golpes y patadas que recibiera de parte de su conviviente Víctor Martín Purreta”.

Purreta “la dejó en la cama hasta que pudo hacerla desaparecer, sin intentar trasladarla al hospital o a algún centro sanitario para que le brindaran los auxilios necesarios para su recuperación”.

A través de un comunicado, la agrupación Mujeres por la Solidaridad expresaron que:

“El 10 de Febrero del año 2004 desapareció Andrea Noemí López, una joven santarroseña de 25 años de edad que convivía con su pequeño hijo y con su pareja, el boxeador Victor Purreta, que ejercía sobre ella violencia de género extrema y la explotaba sexualmente.

A partir de ese momento su madre, Julia Ferreyra, desafió la indiferencia y los prejuicios sociales e inició su búsqueda, junto a familiares y organizaciones de mujeres. A lo largo de diez años, la trama de la violencia sufrida por Andrea se fue desentrañando y quedó expuesto el recorrido común de padecimientos de gran número de mujeres en las sociedades patriarcales: aislamiento, golpes, amenazas.

Estos hechos fueron probados en el primer juicio que culminó con la condena de Purreta por promoción y facilitación de la prostitución. Luego, la madre de Andrea a cargo de la guarda de su nieto, se abocó a su cuidado y protección, ya que el niño había sido víctima y testigo de las violencias sufridas por su madre.

En forma paralela, Julia Ferreyra actuó como querellante en la causa judicial por la desaparición de Andrea, activó su búsqueda a nivel local y nacional y asistió a numerosas actividades y foros que reclaman políticas activas y compromiso estatal contra la explotación prostituyente y la trata de personas. Finalmente, en el año 2014, esta lucha inclaudicable por la verdad y la Justicia para Andrea alcanzó un punto culminante cuando se condenó a Víctor Purreta por su homicidio.

Aún sostenemos el justo reclamo de la familia y de la sociedad pampeana por conocer el destino del cuerpo de Andrea. Desde nuestra organización consideramos que su homicida podrá llegar a cumplir la condena establecida legalmente pero aún mantendrá una deuda, especialmente con el hijo y la madre de Andrea, que supera el dominio de las normas jurídicas: decir la verdad sobre el destino final de su cuerpo permitiría a la familia completar el acto amoroso de la despedida que nos constituye a los seres humanos como tales.

En esta fecha, cada año, desde Mujeres por la Solidaridad recordamos que todas las violencias que padeció Andrea López fueron graves violaciones de sus derechos humanos. El Estado tiene la obligación de proteger el derecho a la vida y a la libertad, los derechos económicos, sociales, culturales y sexuales de las personas, especialmente de aquellas que son brutalmente vulneradas cuando se las somete a la explotación sexual.

Hoy, nuestra sociedad reconoce la compleja red que sostiene el sistema prostituyente, se han generado avances en las leyes y en la conciencia social respecto de la violencia de género y su abordaje, pero debemos profundizar y adecuar de las políticas públicas y el accionar del poder judicial para garantizar el goce de estos derechos. Por ello, sentimos que honrar cabalmente la memoria de Andrea también es comprometemos y convocarnos a trabajar para mejorar las condiciones de vida, económicas, sociales y culturales de nuestras niñxs, adolescentes, y de las disidencias sexuales. Ellxs son lxs que hoy peligran bajo la amenaza de una cultura, la del sistema prostituyente”.

El pasado 13 de enero el Gobierno de La Pampa dio a conocer la actualización de la recompensa para quien aporte datos “veraces y determinantes” sobre Andrea Noemí López. Lo hizo mediante la firma del decreto 26/20 por el que se dispuso que el monto pase de $200.000 a $500.000.

El cuerpo de Andrea, que tenía el tatuaje de un niño con guantes de boxeo y el nombre «Carlitos» en el brazo derecho, aún no fue encontrado.

Su rostro es el emblema de la lucha de los movimientos feministas pampeanos. Incluso, una agrupación lleva por nombre “Todas Somos Andrea”.

Purreta, en tanto, está en la cárcel. En 2014 fue condenado a 18 años de prisión por el femicidio, a partir del testimonio de Emanuel. Pero, sumando otras causas por facilitamiento de la prostitución y lesiones, debe cumplir una condena unificada de 25 años.

En la Colonia Penal de Santa Rosa da clases de boxeo a otros presos y mantiene el silencio. Incluso, estando en la cárcel, se ha casado en dos oportunidades.

Andrea fue la primera esposa de Purreta. Vivían juntos en una casa de la calle Maestros Puntanos, en un barrio al norte de la capital pampeana según publicó Diario Textual el año pasado. Era obligada a prostituirse por su marido y eran recurrentes las peleas. Purreta la golpeaba, ella se iba a la casa de madre y él la denunciaba en la Policía por abandono de hogar. Volvía con su esposo y se reiniciaba el maltrato y la explotación.

Se cree que el asesinato de Andrea que se cometió en la noche del 9 de febrero o la madrugada del 10 de febrero de 2004. Emanuel o «Carlitos», el hijo de ambos, dijo en 2011 en la Justicia que vio cómo su padre, luego de molerla a palos con un rebenque y ahorcarla, la acostó en una cama. Luego la llevó a la rastra al baño. Por la hendija de la llave de la puerta, pudo observar que la había puesto bajo la ducha. Quería reanimarla. Luego, su padre salió del baño y lo mandó a dormir. Poco después, llegó a la casa un familiar de Purreta a cuidar al nene. El boxeador salió. En la madrugada del 10 de febrero, a las 5.20 horas, Purreta fue visto a bordo de su camioneta. Lo vio su propia madre. El boxeador, ya en el juicio, reconoció la pelea, dijo que salió a comprar cigarrillos y que al volver advirtió que su esposa ya no estaba. “Yo no la maté”, aseguró.

¿Dónde dejó el cuerpo? Solo Purreta lo sabe. Se han realizando numerosas excavaciones en campos ubicados en los alrededores de Santa Rosa e incluso dentro de la misma ciudad, pero nunca fue hallado.

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