La maratonista Carmen Peralta cumplió 80 años

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18 Julio, 2019 a las 15:45 hs.

Nació en Victorica en el año 1939. El pasado 16 de julio cumplió nada mas y nada menos que 80 años. En una entrevista realizada por estudiantes de Ciencias de la Educación UNLPam y publicada por el portal, Luces de mi ciudad, Carmen cuenta cuándo fue que comenzó a correr y cómo ha sido su vida al alero del deporte.



En diálogo con Carmen nos comentaba:

“A mí siempre me gustó el deporte, pero trabajaba de niñera desde muy chica e iba a la escuela. A los 64 años fallece mi esposo, entonces mis hijos y nietos me invitaron, ya que ellos también corren. Y yo les dije que sí, era mi sueño…Así empecé, mi primer carrera la hice a los 65 años y desde ese entonces no paré. Gracias a Dios puedo seguir corriendo, porque bueno, las cuestiones de salud también corren. Las rodillas y los tobillos son lo principal en los cuidados que uno debe tener, mi familia siempre me recalca eso”.

Cuando se le pregunta cómo es su rutina habitual ella nos responde:  

“Mi actividad es levantarme siempre a más tardar a las 7:30 de la mañana, porque los nenes tienen que ir a la escuela, y como la mamá y el papá trabajan me los dejan para que yo los atienda y los cuide. Después, a la tarde, los miércoles y viernes voy al gimnasio. Voy desde que se inició.  Los miércoles, viernes y domingo después de ir a misa salgo a correr, los 10 km que yo compito”.

¿Tiene entrenador o una rutina para entrenar?

C- No, me entreno yo sola. Pero siempre con todos los chequeos médicos, por supuesto. Con la orden del médico no me da miedo así que sí. Una vez al año me hago los chequeos completos como corresponde, porque a veces me piden certificados médicos para correr. Para no tener problemas y no comprometerlos los hago.

¿Sigue alguna dieta especial o tiene hábitos alimenticios?

C- No tengo ninguna dieta porque el médico no me ha dicho nada, pero yo siempre me cuido con eso, trato de no comer mucha carne ni cosas fritas, como mucha verdura, fruta, lácteos, cereal. Ahora tengo un gran problema con el agua. Siempre me retan (se ríe), porque yo no tomo nada de agua. El doctor me ordenó que tengo que andar siempre con la botellita de agua, para que cuando la vea y me acuerde pueda tomar un poco.

¿Hay alguna otra actividad que disfrute hacer además del deporte?

C- Sí, me gusta tejer, me gusta bordar porque cuando era chica fui a un curso de bordado a mano. También hago ayudas voluntarias en algunos lugares, cocinando, repartiendo la merienda, vendiendo cosas. Me gusta mucho la música y cantar y el tango. Y bueno, acá en mi casa también hago comida casera, miro muchas novelas en la tele, me gusta mucho leer revistas, diarios, cosas de las plantas, cuido mis plantas, eso…

 ¿Cómo se lleva con los jóvenes?

C- Me llevo muy bien, los adoro a los jóvenes. Mirá, justamente me entusiasma cuando corro y hago deporte, yo hago todo esto porque quiero incentivarlos. Los chicos me dicen “nos hacés dar envidia, nosotros no corremos nada”, “¡yo quiero correr como vos abuelita!” (se ríe, emocionada). Eso es lo que a mí me encanta, es mi satisfacción. Me desarman todo cuando me dicen así. Pienso que tanto la gente mayor como los jóvenes me aprecian mucho y eso es invaluable, es el mejor trofeo que yo recibo de toda la gente. Yo tengo muchos trofeos, pero me gusta regalárselos a los clubes, las instituciones, lugares de mi pueblo para que ellos me tengan presente. Yo siempre digo que uno se lleva con los chicos depende de cómo los trate. Hay gente que dice “son malos, hacen esto, hacen lo otro”, pero no. Hay que ver cómo es el trato en la casa, en la familia. Los adultos somos más complicados que la juventud. Yo los entiendo a los jóvenes que a veces son amargados, cuando dicen que nadie los entiende y otras cosas, porque nadie tiene en cuenta lo que ellos viven todos los días. Uno como mayor tiene la responsabilidad de guiarlos para que ellos sean mejores, igual que nuestros mayores hicieron con uno.

Y pegado a los jóvenes… ¿cómo se lleva con la tecnología? Celulares, redes sociales, computadora. ¿Tiene alguna idea?

C- No, no, de eso no sé nada. Me entero de las noticias y de las cosas que pasan porque me las dicen los chicos. No, yo no soy de computadora ni nada de esas cosas. Por ahí te escucho la radio y veo novelas, ¡eso es imperdible! Me parece que la tecnología es buena, porque nos hace progresar, nos hace avanzar al país. Pero también tiene su lado peligroso, que es todo lo que se dice ahora de los celulares y esas cosas. O sea, tampoco es cuestión de atrasarse, pero hay que usarla con responsabilidad.

¿Qué le recomendaría a la gente para que sean felices y alegres como usted lo es?

Mi primera recomendación es que piensen en ellos mismos, se quieran ellos mismos. Y si no pensá, si vos no te querés a vos mismo, el vecino no va a venir a darte cariño. Siempre vamos a tener a la familia, pero uno también tiene que tener la responsabilidad de decir “yo puedo, yo quiero hacer esto y lo voy a hacer”. Aunque tengamos problemas, tenemos que caminar con el otro, compartir, preguntar si necesitan algo. A veces uno se hace un lío bárbaro de cosas chiquitas, por eso es lindo hablar con los demás, saber que nos podemos ayudar entre todos y dar mucho amor. Hay cosas peores, más dolorosas, que torcerse un dedo por ejemplo. Y a veces eso es lo que nos falta reconocer para estar más contentos. Querer a la familia, querer a tus hijos, levantarte todos los días, darles alegría a los jóvenes, ser el ejemplo para que ellos no se amarguen. Y otra recomendación, cuando uno tenga problemas para resolver, hay que tratar de hacerlo sin involucrar a los chicos, porque uno tiene que dar el ejemplo de que puede y quiere resolverlo. El amor y la amistad son muy importantes. Cuando yo perdí a mi esposo, por ejemplo, lo extrañé y lo extraño mucho, porque siempre entre nosotros hubo mucho amor y eso nos hacía felices.

¿Piensa que alguna vez va a reencontrarse con esos seres queridos que perdió?

C- Sí, pienso que sí. Como buena católica que soy, tengo fe y esa esperanza de que en el más allá me voy a encontrar tanto con mi esposo como con aquellas personas que a mí me quisieron: mi madre, mis abuelos que me criaron, mis amigos que he apreciado y me han apreciado mucho. Yo creo firme en eso, hasta que Dios me diga “y bueno, hasta aquí llegaste Carmen” (se ríe).

Fuente: www.lucesdemiciudad.com.ar

Entrevista realizada por estudiantes de ciencias de la educación UNLPAM

Fotos: Face de Carmen Peralta