Tras 27 años el tradicional videoclub dejara de existir, a causa del material pirata y la masificación de internet.

Un emotivo Gerardo Alainez recibió a infopico.com en el local de calle 20 entre 3 y 5, donde durante casi tres décadas funcionó uno de los videoclubes más tradicionales de General Pico, además de ser el último que quedaba funcionando puramente como un comercio de venta y alquiler de películas.
“En noviembre próximo se iban a cumplir 27 años que estamos en este clásico local de la calle 20. Esta es una semana dolorosa para mí, porque dejé la mitad de mi vida acá adentro. No fue solo por una salida laboral la decisión en su momento de poner un videoclub, sino que tenía que ver con que soy una persona vinculada con la actuación y me gusta mucho el cine, esto quizá hizo que yo perdurara tanto tiempo, porque me resistí a que llegara este final. En realidad debería haber cerrado hace 5 años, pero esa cuestión de hacer el ‘destete’ de este local, de esta actividad, fue una decisión muy difícil pero la misma realidad te va llevando a hacerlo”, expresó con pesar el entrevistado.
Lamentó que “Argentina fue un país que en a los videoclubs no se nos protegió nunca, en otros países se controlaba un poco más, pero acá fue todo muy liberal. Todo esto llevó a que desde mitad de la década del 2000, con la aparición fuerte de internet y la digitalización de las películas a través del DVD, se hizo todo más fácil para poder copiar una película, entonces aparecieron los manteros en las grandes ciudades o acá en Pico la venta en kioscos, donde vos ves que tienen copias arriba del mostrador como si fuera un cosa totalmente lícita, como si estuvieran vendiendo un alfajor, cuando en realidad no está permitido, pero nadie hacer el control”.
Si bien es una tendencia mundial, Alainez explicó que en nuestro país los videoclubes duraron más tiempo “porque internet aparece en los 90’, pero se empieza a masificar recién después del 2000 y el ancho de banda en esos años era muy pobre, por lo que bajar una película te podía llevar varios días. Después llegó la banda ancha, se fue ampliando a más hogares y eso permitió que una película esté al alcance de un clic, contra esa comodidad nos es imposible competir, eso fue lo que nos fue empujando a la muerte. De todas formas la estocada final a los videoclubes nos la dio Netflix y las plataformas digitales en los últimos dos años”.
Dejando de lado la parte dolorosa, el entrevistado recordó que “la mejor década el video, no solo acá sino a nivel mundial, fue la década del 90. En Pico los videoclubes aparecieron a finales de la década del 80, había varios en la ciudad. En el 91 cuando arrancamos nosotros estaba el clásico video de Giorgi, en la calle 15, como también New Center, que estaba en la 20, y otro que estaba en la calle 15 que se llamaba Video Latorre, que en una época también estuvo en la galería. Estos fueron los que nos precedieron a nosotros que nacimos en 1991en este local llamándonos Ben Hur. Éramos tres socios, después quedamos dos y cuando llegó la crisis del 2001 ahí nos separamos, llevándose mi socio el nombre comercial y quedándome yo con el local y cambiando a De Niro”.
“En la época dorada yo tenía clientes que venían cinco veces a la semana y algunos el fin de semana se llevaban tres películas por día, para que se hagan una idea del poder que tenía el video en esos tiempos, era un entretenimiento muy accesible, que aportaba una comodidad que después fue reemplazada por internet”, agregó.
“Hoy es el último día, así que le digo a la gente que aprovechen la oportunidad, porque hay de todo tipo de películas clásicas, no tan clásicas, y las estoy liquidando a 20 pesos casa una y no creo que vayan a conseguir en ningún lugar a ese precio. Vamos a estar abiertos de 10 a 12 y de las 16:30 horas hasta que ya no venga más gente. Tenía más de 7000 películas y me están quedando cerca de 3000”, dijo por último Gerardo Alainez.



