La diferencia remarcada por una brigadista: “Aquí los fuegos se apagan con fuegos y en el sur se usan aviones hidrantes y motobombas”

23 febrero, 2018 a las 13:40

Se trata de una joven de 25 años que integró un grupo de 11 Brigadistas del Plan Nacional de Manejo de Fuego que estuvieron  trabajando en los incendios que arrasaron más de 800 mil hectáreas de bosque pampeano.



Lucía Delgado es madre, y viajó más de mil kilómetros para combatir durante 10 días los incendios en La Pampa. Aquí la historia de una mujer que vive cerca de la cordillera y días atrás caminó tierra ranquel en Leuvucó. 

En Lago Puelo, a poquitos kilómetros de la cordillera, un niño de tres años busca conciliar el sueño en una siesta quizá hasta fresca. En La Pampa, Camino del Indio, Leuvucó, Establecimiento Las Cortaderas, pleno asentamiento ranquel, una madre combate un desbocado incendio que arde desde hace días y no tiene pensado detenerse.

Desde la sureña Chubut, hasta el oeste pampeano, casi ombligo de nuestro país, nos separan unos mil kilómetros. Lucía llegó acompañada de unos 11 Brigadistas del Plan Nacional de Manejo de Fuego para sumarse a combatir los incendios rurales que ya quemaron más de 800 mil hectáreas en territorio pampeano.

Se saca el casco, cruza el alambrado, sale de una picada pintoresca por los piquillines, y abraza una botellita de plástico que alguna vez tuvo gatorade. Bebe el agua y el cansancio parece manifestarse de pies a cabeza. Hace 10 días que está en La Pampa. En el sur, en Lago Puelo, la espera su niño de 3 añitos. El cansancio le pasa factura en la mirada, en las manos, y en la voz, casi callada.

 “Es la primera vez que viajo a La Pampa a combatir un incendio. Acá es muy distinto al modo que se combate un incendio en el sur. Aquí los fuegos se apagan con fuegos y en el sur se usan aviones hidrantes, motobombas y otros métodos como la línea. Allá está prohibido usar el fuego. También es distinta la temperatura. Allá hace frío, pese a estar ante un incendio; en cambio en La Pampa el verano tiene temperaturas muy altas sumado al calor que dan las llamas”, cuenta a InfoHuella. 

 ¿Te imaginás conformando una cuadrilla de mujeres?

Estamos adquiriendo experiencia con los años. Claro que me gustaría. En la actualidad, de un total de 30 nuevos Brigadistas, somos cuatro las mujeres que integramos el Servicio Nacional de Manejo de Fuego. Quizá uno lo ve como un trabajo para hombres, porque hay que pasar tiempo en un campo nada más ni nada menos que combatiendo un incendio. Pero con experiencia logramos seguridad y conocimientos a la hora de desempeñarnos en nuestro trabajo. En lo personal, soy mamá y sin dudas es un trabajo que uno puede ver como diferente a otros ya que mientras estoy en mi casa disfruto de mi familia y de mi hijo, porque cuando salgo a otras provincias estoy de 10 días sin ver a mi niño.

Lucía se vuelve a poner el casco. Con su traje amarillo, vuelve a confundirse en su grupo de Brigadistas. Está en Leuvucó, y cuando empiece a caer el sol deberá viajar hasta Toay, donde pasará la noche para luego partir hacia Lago Puelo, donde después de cumplir su larga jornada laboral combatiendo fuegos pampeanos, la espera su hijo, para volver a encender en un abrazo ese incendio maternal que no lo apaga nadie.

Fuente y fotos: infohuella

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