La subsecretaria de Planificación y Evaluación de Políticas Sociales de La Pampa, Laura Ramborger, advirtió que los resultados del Índice de Vulnerabilidad Social no se distribuyen de manera pareja en el territorio provincial y remarcó que la geografía, la disponibilidad de agua y el nivel de actividad económica explican buena parte de las diferencias que persisten entre el este y el oeste pampeano.
En diálogo con InfoPico Radio 99.9, la funcionaria analizó los datos del octavo operativo del índice, que se desarrolló entre julio y agosto de 2026 y cuyos resultados fueron difundidos el viernes 16 de octubre de 2026. El relevamiento abarcó 11 localidades que involucran a las 10 regiones de la ley de descentralización, con una muestra de 3.314 familias —casi 10.000 personas— representativa de más del 73% de la población provincial.
Una provincia partida por la geografía
Consultada sobre si el porcentaje de vulnerabilidad es homogéneo en todo el territorio, Ramborger fue categórica: «No, es diferente. Tenemos zonas muy distintas», sostuvo, y explicó que «nuestra provincia está marcada por lo geográfico».
«El este es más productivo, el oeste es menos, y además tenemos el problema, la gran dificultad de que no tenemos el agua y eso hace que no se puedan hacer determinadas actividades económicas», señaló la subsecretaria.
Para la funcionaria, esa limitación estructural no queda encapsulada en lo productivo, sino que impacta de lleno en la vida cotidiana de las familias: «Eso también se ve reflejado en los puestos de trabajo, en el desenvolvimiento, en el desarrollo que tienen las personas. Pero en el índice también se ve reflejado».
Índices más bajos en el este, mayor dificultad en el oeste
Ramborger describió el contraste con precisión: «Nosotros tenemos una zona del este que tiene mayor actividad económica y que tiene índices en general más bajos. Una zona del oeste que casi sería la antítesis, que cuesta mucho más el desarrollo económico», indicó.
En ese marco, planteó que en los departamentos occidentales «siempre pobreza o indigencia se suma», al describir un cuadro que se repite históricamente en cada medición.
El NBI: bajo en La Pampa, muy alto en el oeste
La funcionaria aportó otro indicador para dimensionar la brecha: el índice de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI). «Nosotros tenemos en nuestra provincia de La Pampa un índice de NBI muy bajo, de 3,7 o 3,8, una cosa así. Y en el oeste es muy alto, muy alto, histórico», afirmó.
Ramborger aclaró que se trata de una medición de alcance censal, es decir, que alcanza a toda la población y no a una muestra: «Digo esto porque el índice de necesidades básicas insatisfechas se mide a través de censo, o sea que medimos a toda la población. Y siempre sucede esto en nuestras regiones».
Según explicó, en los departamentos del oeste «tienen otras estrategias que marcan esos indicadores que componen el índice», en referencia a las particularidades socioeconómicas que distinguen a esa porción del territorio pampeano.
Una lectura por zonas
La distinción regional también fue retomada en el cierre de la entrevista, al señalarse que la realidad del norte y del este provincial —donde se inscribe General Pico— difiere de la que atraviesan las localidades del oeste, razón por la cual los números del índice deben leerse siempre en clave territorial.
