Un ícono de la radiofonía
Oscar “el Negro” González Oro, una de las figuras más influyentes de los medios de comunicación en Argentina, falleció este viernes en Punta del Este a los 74 años. Su carrera, que abarcó casi cuatro décadas, dejó una huella imborrable en la radio y la televisión, consolidándose como un faro de compañía para millones de oyentes.
Su estilo único se forjó en los años 90, cuando en Radio Del Plata comenzó a construir un vínculo estrecho con su audiencia. Un momento emblemático ocurrió cuando la legendaria Tita Merello llamó al aire para decirle: “Tenés una luz especial y una voz divina. Aprovechala”. Aquel consejo marcó su camino profesional, llevándolo a liderar, años más tarde, el fenómeno de audiencia que fue Radio 10 con su programa El oro y el moro.
De Mendoza a la cima de los medios
Nacido en Mendoza el 16 de octubre de 1951, el “Negro” siempre mantuvo viva su pasión por la música y el teatro. Tras mudarse a Buenos Aires con su familia, exploró diversas facetas artísticas antes de encontrar su lugar en los micrófonos. Su debut radial ocurrió en Radio de Cuyo, pero fue en Pinamar y luego en Buenos Aires donde su carrera despegó. Su fórmula era clara: “Es alegría lo que buscamos volcarle a la gente y sobre todo hacerla sentir acompañada”, solía definir.
A lo largo de su trayectoria, entrevistó a las figuras más importantes de la política y el espectáculo, desde presidentes hasta artistas internacionales como Ricky Martin y Sandro. Su histrionismo y ritmo radial le valieron el reconocimiento del ISER, que le otorgó el carnet de locutor por su destacada trayectoria.
Vida personal y legado
Padre de Agustín y Pablo, González Oro vivió una vida marcada por la intensidad y la honestidad. En 2016, hizo pública su orientación sexual, un paso que, según confesó, fue facilitado por el apoyo incondicional de sus hijos. En sus últimos años, se instaló en Uruguay, donde disfrutaba de la tranquilidad y la escritura, manteniendo siempre su curiosidad intacta frente a la vida y la muerte.
El conductor, que supo ser tentado para la política pero prefirió mantenerse fiel a su vocación mediática, deja un legado de cercanía. Como él mismo reflexionaba citando a Homero: “Sé que he acompañado a generaciones de hombres y mujeres que crecieron escuchándome en la radio”. Su icónico “¡Dale gasss!” quedará grabado en la memoria de la audiencia argentina como el sello de una época dorada.
