El juez uruguayo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Ricardo Pérez Manrique, afirmó que desde lo jurídico resulta complejo determinar los límites de las grandes empresas tecnológicas, aunque destacó una serie de fallos dictados en Alemania, Brasil y Estados Unidos que sentaron restricciones frente a su avance.
Las definiciones del magistrado formaron parte de su última actividad en Santa Rosa, durante una charla abierta en la Universidad Nacional de La Pampa ante unos cuarenta estudiantes y docentes. En el encuentro estuvo acompañado por los ministros del Superior Tribunal de Justicia, Eduardo Fernández Mendía y Fabricio Luis Losi.
Pérez Manrique señaló que el tribunal interamericano todavía no emitió una opinión consultiva sobre el tema, pero puntualizó que a través de distintas resoluciones fijó estándares de actuación. En ese marco, vinculó la problemática de forma directa con los derechos humanos y recordó su intervención en el caso Fábrica de Fuegos de Santo Antônio de Jesús contra Brasil, donde fijó jurisprudencia en relación con la responsabilidad empresarial y la omisión de control estatal ante violaciones de derechos fundamentales.
Entre los pronunciamientos analizados, el magistrado consideró de gran relevancia la sentencia del Supremo Tribunal Federal de Brasil, que declaró inconstitucional la exención de responsabilidad de las redes sociales sobre el contenido de terceros, permitiendo la aplicación de multas a plataformas si no remueven contenidos ilícitos con rapidez. A su vez, repasó el caso de Estados Unidos donde la firma Meta acordó una sanción millonaria tras cuestionamientos por funciones destinadas a generar adicción en niños y adolescentes, y las resoluciones de la justicia de Alemania que responsabilizaron legalmente a Google como autor de afirmaciones falsas generadas por su inteligencia artificial y prohibieron el cruce automático de datos de usuarios sin consentimiento previo.
Por último, Pérez Manrique comparó la situación con las posturas pasadas de las compañías tabacaleras y subrayó que, a pesar de las complejidades que presenta el constante avance tecnológico, los sistemas judiciales nacionales todavía tienen la capacidad de actuar como una barrera de contención frente a estos gigantes corporativos.


