El nutricionista Germán Cantoni visitó la redacción de InfoPico Radio 99.9 y trazó un panorama preocupante sobre el estado nutricional de los argentinos. Habló del avance de la obesidad, de la distorsión de la imagen corporal y del auge de los tratamientos inyectables para inducir saciedad. También dejó herramientas concretas para que cualquier vecino pueda saber si está dentro de un peso saludable.
La obesidad, un problema que ya alcanza a la mayoría
Cantoni fue directo con los números. Según explicó, los últimos indicadores de prevalencia ubican el exceso de peso en la población argentina entre el 66% y el 70%, aunque sospecha que la cifra real es todavía mayor.
“Hoy dos de cada tres personas en Argentina tienen exceso de peso. Yo creo que está subestimado, creo que es un poquito más”
El profesional, que trabaja fuerte en obesidad, diabetes, cineantropometría y nutrición deportiva, atribuyó buena parte del problema a una brecha que se fue abriendo con los años: “La medicina evolucionó muchísimo y la persona común y corriente no evolucionó a la par”. En ese sentido, reclamó una política de comunicación y prevención social «más amplia y fuerte» para que el conocimiento llegue efectivamente a la gente.
De la cirugía bariátrica a los análogos del GLP-1
Consultado sobre las últimas tendencias, Cantoni señaló que el consultorio se llenó de consultas por los análogos del GLP-1, esos inductores de la saciedad que se aplican de manera subcutánea. “Hoy son el boom”, resumió, y los comparó con lo que en su momento significó la cirugía bariátrica.
Pero advirtió que ninguna solución mágica reemplaza al proceso educativo: “A veces me molesto un poco cuando piensan que con un alimento van a venir a cambiarle la vida o la salud a las personas, porque no vas a poder con una dieta. Hay toda una metodología de enseñanza y aprendizaje”.
«Estamos viendo una persona con peso normal como anormal»
Uno de los ejes más fuertes de la charla fue la alteración de la imagen corporal, que forma parte de la definición misma del sobrepeso y la obesidad como trastorno alimentario. Cantoni contó dos casos que le tocaron la semana pasada en el consultorio.
Relató el caso de un paciente que medía 1,80 metros, había bajado de 100 a 80 kilos y llegó a la consulta angustiado porque su entorno le decía que estaba «re flaco». “Todos tus índices están muy bien”, le respondió el profesional tras revisar los estudios.
“Hoy ya pasa de que estamos viendo una persona con peso normal como anormal. Tenemos que darle tiempo a la población y a su entorno para que ajuste esta cuestión de imagen corporal”
La cuentita rápida para saber cuánto deberíamos pesar
Para que la información sea accesible, el nutricionista compartió un método casero que usa con sus pacientes: a la altura expresada en centímetros hay que quitarle el primer número. Es decir, una persona de 1,80 metros no debería superar los 80 kilos.
La medición formal es el índice de masa corporal (IMC), que surge de dividir el peso por la altura al cuadrado. Cantoni detalló los rangos con los que trabaja:
- Entre 20 y 25: peso normal (el suyo propio es de 22,5).
- Entre 18,5 y 20: ya considera que puede haber cierta carencia.
- A partir de 27: comienzan los riesgos y las comorbilidades metabólicas.
“Fíjate la distorsión que uno tiene, que piensa que si mide 1,80 y está en 85 kilos está recontra re flaco. Flaco estaría si con 1,80 pesara 65”, graficó.
Colesterol: la lección que dejó Favaloro
Cantoni recordó un concepto de René Favaloro que sigue vigente: lo que determina en gran parte el colesterol no es la dieta en sí, sino el peso corporal. Por eso, sostuvo, el objetivo no debería ser una «dieta para el colesterol» sino una pérdida de entre el 5% y el 10% del peso, y recién después repetir el laboratorio para ver resultados.
También pidió que los análisis clínicos incluyan siempre el peso y la altura del paciente, porque el IMC condiciona la lectura de indicadores como el colesterol y la tensión arterial. Y agregó un dato práctico: no es lo mismo hacerse un laboratorio el lunes que el viernes, porque “el lunes venís de los desarreglos del fin de semana”.
El profesional fue enfático en un punto: si el médico clínico o el cardiólogo indican medicación, hay que cumplirla. “Por más que digan «a mí me dijo Germán», hacele caso al médico clínico, tomá la medicación, porque con esos valores corrés riesgos”, remarcó.
Un techo para el músculo y una alerta sobre el dopaje
Otro de los temas que abordó fue el índice musculóseo, utilizado en el ámbito deportivo. Según explicó, por cada kilo de hueso el hombre puede tener hasta 5 kilos de masa muscular y la mujer hasta 4. Ese es el límite fisiológico.
“Hay un techo para aumentar de peso”, sintetizó. Cuando ese valor se supera, la sospecha es clara: “Si tengo 5,5 kilos de masa muscular, estamos hablando de que hay algún andrógeno, algún esteroide u hormona de crecimiento”. Contó que un profesor suyo realiza este tipo de mediciones en los Juegos Olímpicos, sobre todo en lanzadores de disco, bala y jabalina, donde la antropometría puede derivar directamente en una descalificación por dopaje positivo.
Docencia y consultorio en General Pico
Además de la atención en General Pico, Cantoni dicta clases en la universidad en Río Cuarto y prepara una capacitación para nutricionistas, kinesiólogos, psicólogos y médicos que se dictará en la Universidad de Mendoza durante 2027.
Su consultorio funciona en calle 13 entre 8 y 10, con los siguientes horarios de atención:
- Miércoles de 7 a 11 y de 13.30 a 17.
- Jueves de 11 a 14.
- Viernes de 7 a 11.
