Un decreto provincial fijó los cupos de becas para las residencias médicas y de enfermería que se desarrollarán entre septiembre de 2026 y agosto de 2027 en los hospitales Lucio Molas, de Santa Rosa, y Gobernador Centeno, de General Pico, entre otros efectores del sistema público de salud pampeano. La norma, publicada en el Boletín Oficial, detalla la nómina completa de cupos por especialidad, con nombre y DNI de cada uno de los profesionales que integrará esta nueva generación de residentes.
El desglose incluye 2 becas en Pediatría, 10 en Enfermería, 2 en Clínica Médica, 4 en Bioquímica Clínica, 2 en Terapia Intensiva Adultos, 3 en Emergentología, 16 en el programa RISAM —que combina Psicología, Trabajo Social y Psiquiatría—, 4 en Tocoginecología, 8 en Kinesiología, 1 en Medicina General, 2 en Neonatología Básica Articulada y 2 en Diagnóstico por Imágenes. En total, más de medio centenar de profesionales se sumarán a la formación en servicio dentro del sistema sanitario provincial.
Una apuesta que la Provincia sostiene con fondos propios
La renovación de estos cupos llega en un contexto particular para el sistema de residencias pampeano. A mediados de este año, el Gobierno provincial había resuelto garantizar con recursos propios la continuidad de los programas formativos, después de que la Nación decidiera retirar el financiamiento destinado a las nuevas cohortes de residentes. La medida, formalizada a través del Programa de Sostenimiento Provincial de Residencias de Salud, implica una inversión provincial de $546 millones anuales —unos $42 millones mensuales— para no interrumpir la formación de especialistas.
El esfuerzo tuvo, además, un respaldo académico: las residencias de Pediatría y la residencia articulada de Pediatría-Neonatología que se dictan en el Complejo Hospitalario “Dr. René Favaloro – Dr. Lucio Molas” obtuvieron este año la acreditación del Consejo de Acreditación de Espacios de Formación de la Sociedad Argentina de Pediatría, un sello que certifica el cumplimiento de altos estándares académicos y asistenciales en la formación de especialistas del sistema público. Según se informó en esa oportunidad, el sistema provincial de residencias reunía entonces a 77 profesionales de distintas disciplinas, distribuidos entre el Molas, el Centeno y el Hospital Comunitario y Generalista Evita.
El desafío de fondo: cubrir las especialidades más críticas
Más allá del número total, el reparto de cupos vuelve a poner en discusión un tema estructural del sistema de salud pampeano: si la cantidad de becas alcanza para cubrir las necesidades reales de la provincia, sobre todo en especialidades críticas como Terapia Intensiva y Emergentología, donde los cupos asignados —dos y tres respectivamente— resultan acotados frente a la demanda constante de guardias y camas críticas en los hospitales cabecera.
La historia de las residencias en La Pampa —que este año llevan más de tres décadas desde su creación en el Hospital Lucio Molas en 1988— muestra un patrón conocido: buena parte de los profesionales que se forman en el sistema público terminan ejerciendo en la capital provincial o directamente en el sector privado, mientras que otra porción se dispersa hacia el interior o incluso fuera de la provincia. Es un dato pendiente de actualizar con las autoridades sanitarias: qué porcentaje de esta nueva camada de residentes —la que arranca en septiembre— termina efectivamente incorporándose a los efectores públicos pampeanos una vez terminada su formación, y si ese número resulta suficiente para sostener la cobertura sanitaria en las localidades más chicas del interior provincial.
