Vernon S.A. y Círculo de Inversores deberán pagar una sanción de casi 2 millones de pesos. Le negaron a un ahorrista el cambio de vehículo por supuestas “restricciones de fábrica”, pero insólitamente, horas después, le ofrecieron el mismo auto de forma directa y con un jugoso sobreprecio.
El sueño del auto propio a través de un plan de ahorro suele convertirse en una verdadera pesadilla para muchos pampeanos. En las últimas horas, la Sala 4 de la Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Laboral y de Minería de Santa Rosa confirmó una dura sanción económica contra la concesionaria Vernon S.A. y la firma Círculo de Inversores (CISA) por sus abusos contra un cliente.
Todo comenzó cuando el suscriptor de un plan, cumplió con los requisitos de pago y solicitó el cambio de modelo del vehículo, una opción que, en teoría, estaba pactada desde el inicio. Sin embargo, la empresa le cerró la puerta en la cara argumentando que la fábrica (Citroën) solo permitía entregar un modelo básico debido a una lista elaborada unilateralmente.
El verdadero escándalo, que terminó de configurar lo que la Justicia calificó como un “trato indigno”, ocurrió poco después. Un vendedor de la propia concesionaria Vernon se contactó con el cliente frustrado para ofrecerle exactamente la unidad que él había pedido originalmente. ¿La trampa? Debía comprarla bajo la modalidad de “venta directa” y desembolsar un sobreprecio de casi 2 millones de pesos.
Ante semejante maniobra, la Dirección General de Defensa del Consumidor de La Pampa les aplicó una multa solidaria de $1.950.000 por violar múltiples artículos de la Ley de Defensa del Consumidor, entre ellos el deber de información, el respeto a la oferta y el trato digno.
Lejos de hacer un mea culpa, las empresas apelaron la decisión buscando anular la sanción y echarse la culpa mutuamente alegando que las responsabilidades eran ajenas a su parte. No obstante, la jueza María Anahí Brarda fue tajante en su fallo: confirmó la multa y dejó en claro que ambas firmas conforman una red comercial integrada que debe responder solidariamente, y que no pueden desentenderse de los engaños sufridos por los consumidores.
Una vez más, la Justicia pampeana pone un freno a las “letras chicas” y a las avivadas comerciales de un sector que acumula constantes quejas en la provincia.



