El joven acordó un juicio abreviado donde admitió su alocada seguidilla delictiva. Pese a la gravedad de apuntar con un revólver a la cabeza de un hombre, recibió tres años de prisión condicional y seguirá en libertad.
El 31 de marzo de 2025 parecía ser un día de descontrol para Rodrigo Alexander Benítez Palacios. En apenas unas horas, el joven de 24 años protagonizó un insólito raid delictivo en la ciudad de General Pico que finalmente le valió una condena de tres años de prisión en suspenso, tras un acuerdo de juicio abreviado.
La jueza de Control María Jimena Cardoso homologó el acuerdo tras la confesión del acusado, quien admitió haber robado dos motocicletas y saqueado un camión repartidor en la misma jornada. El primer golpe fue en el predio del Hospital Gobernador Centeno, de donde se llevó una moto Corven Energy estacionada. Poco después, forzó el sistema de seguridad de una Guerrero Trip frente a la escuela ‘Amela’. No conforme con los vehículos, Benítez Palacios y una cómplice abordaron un camión de reparto estacionado en calle 11 bis para sustraer packs de cerveza y una caja repleta de aderezos, entre mayonesa y kétchup.
Sin embargo, el expediente judicial sumó un hecho de extrema tensión ocurrido meses después, en octubre. En el parque ubicado en calles 10 y 21, Benítez Palacios y su pareja interceptaron a un vecino acusándolo a los gritos de haberles matado a su perro. En medio de la discusión, el condenado sacó un revólver calibre .38, se lo apoyó en la cabeza a la víctima y luego le apuntó a las piernas, advirtiéndole: ‘Te voy a sacudir’. Afortunadamente, aunque las pericias confirmaron luego que el arma funcionaba perfectamente, los cartuchos que tenía en el tambor presentaban defectos y no hubieran detonado.
El fiscal Juan Marcelo Cupayolo y el defensor general Guillermo Costantino acordaron la pena de tres años de ejecución condicional. Esto significa que el joven no irá a la cárcel, siempre y cuando cumpla con ciertas pautas de conducta por el plazo de dos años. Entre las reglas impuestas por la jueza Cardoso, se destaca la estricta prohibición de acercarse o contactar al vecino amenazado. Por último, se ordenó el decomiso y la destrucción del arma de fuego secuestrada.

