Victoria Altube, presidenta de la Asociación Hotelera y Gastronómica de La Pampa, participó de la reunión del Consejo Directivo Nacional de FEHGRA en Rosario. Desde allí, trazó un duro diagnóstico sobre la realidad que atraviesa el sector, advirtió sobre una caída estrepitosa del consumo y reclamó medidas urgentes a nivel provincial para sostener a las pymes y evitar despidos.
“El turista desapareció”
Fiel a su estilo directo, la dirigente empresaria no anduvo con rodeos al describir el panorama local. Para Altube, el turismo de ocio en La Pampa es hoy una postal del pasado. Las camas de los hoteles pampeanos, y en particular los de General Pico, están siendo ocupadas casi exclusivamente por trabajadores.
“Las reservas y la gente que se está hospedando tienen que ver con otros sectores. Está trabajando tanto en la industria como en el agro, o es gente que lleva servicios a Vaca Muerta”, detalló. A este combo, le sumó el deterioro de las rutas provinciales y nacionales, un reclamo histórico que espanta a los posibles visitantes.
El fantasma de 1998 y los bolsillos flacos
A nivel nacional, el panorama no es más alentador. Durante el encuentro en Rosario, la cúpula de FEHGRA comparó la actual crisis con la antesala del estallido de 2001. “El presidente de la Federación igualó esta situación a la que hubo en el ’98. Estamos en un momento de amesetamiento con bajas de consumo”, relató Altube.
Esta recesión golpea de lleno a los restaurantes. La titular de la entidad graficó la situación con una escena cotidiana y muy conocida por los argentinos: “Hoy la gente no sale a comer, y si sale, busca el lugar que tiene menú ejecutivo. Si te sentás en otro lado, no te pedís ni el vino ni el postre”.
El pedido a la Provincia: “No queremos que nos intimen”
Ante este cuadro, el reclamo central del sector hacia la política pampeana es claro: necesitan oxígeno para las pymes. Altube solicitó concretamente una reducción en la alícuota de Ingresos Brutos (que hoy tributa un 3% en la provincia), tomando como ejemplo a la ciudad de Rosario, donde el esfuerzo conjunto entre el sector público y privado logró bajarla al 2,5%.
Además, pidió frenar la presión de la Dirección de Rentas sobre los establecimientos que no pueden afrontar los aumentos impositivos, como el inmobiliario rural que afectó a varios hoteles. “Tenemos intención de pago, pero pedimos que no nos estén intimando. Cuando te intiman, tenés que pagar los honorarios del abogado y si no, vas a juicio”, explicó con preocupación.
La urgencia también pasa por los compromisos salariales inminentes. “Necesitaríamos créditos a tasa cero, por lo menos para poder pagar los aguinaldos que se nos vienen en julio”, agregó, recordando que la hotelería y la gastronomía son rubros de alta empleabilidad que “rara vez despiden gente” y siempre intentan poner el hombro.
“Cama no vendida es cama perdida, no se recupera más. Y lo mismo pasa con la mesa no vendida”
Con esa potente frase, Altube resumió la naturaleza perecedera de su industria y el efecto dominó que genera en la economía regional. “El huésped que se aloja en General Pico sale a almorzar, compra en el supermercado, en el kiosco de enfrente del hotel. Derrama en todos los sectores”, sentenció.
Sobre el final, la presidenta de la asociación pampeana dejó un mensaje conciliador y un llamado a los vecinos de la provincia: “No es un momento para enfrentarnos, sino para unirnos. El que tenga un poco de platita en el bolsillo, que aproveche a conocer nuestra provincia, que vaya a las fiestas de los municipios y salga a almorzar. Va a ser muy bienvenido para todos nosotros”.



