La ola de despidos en dependencias estatales golpea con fuerza al Servicio Meteorológico Nacional (SMN). Con 240 desvinculaciones anunciadas en todo el país, el panorama en La Pampa es de alerta constante. Maximiliano Fassi, responsable de la estación en Santa Rosa, dialogó con InfoPico Radio 99.9 y advirtió sobre las graves consecuencias operativas que enfrentan ante el recorte de personal y el fantasma de la privatización
El impacto del ajuste en La Pampa
“En el Servicio Meteorológico no sobra nadie”. Con esa contundencia, Fassi describió la situación actual del organismo, que se enfrenta a un recorte cercano al 30% de su planta total. De los 240 despidos previstos a nivel nacional, 140 ya se hicieron efectivos y otros 100 mantienen en vilo a los trabajadores. En la provincia, el ajuste ya se cobró dos puestos de trabajo en la capital.
La decisión de la cúpula del organismo fue priorizar el funcionamiento de las estaciones, lo que derivó en la desafectación de personal en los aeropuertos, donde habitualmente se concentra la mayor cantidad de empleados por los turnos rotativos. Sin embargo, el interior pampeano ya arrastraba un déficit de recurso humano. En General Pico, la estación cuenta con un plantel tan reducido que se ve obligada a cerrar durante la noche al no poder sostener un esquema de 24 horas. En Victorica, la situación es aún más extrema: hay una sola persona a cargo.
Sobrecarga laboral y “reducción salarial encubierta”
Quienes conservan su empleo en la estación de Santa Rosa deben redoblar esfuerzos para mantener la operatividad ininterrumpida. Fassi detalló la exigencia del sector:
“Trabajamos las 24 horas los 365 días del año, domingos, feriados, no importa, es constante. La carga horaria es bastante y es ejercer más presión sobre el personal que queda”.
Esta sobrecarga no solo dificulta el otorgamiento de licencias, sino que complica la participación en tareas clave, como las misiones del personal a la Antártida. Además, el responsable de la estación remarcó que esta exigencia extra funciona, en la práctica, como un golpe al bolsillo: “Es una manera de reducir el salario también, porque te siguen pagando lo mismo y tenés que trabajar más necesariamente”.
El malestar salarial y la presión laboral ya empujan a algunos trabajadores, especialmente en Buenos Aires y otras sedes del país, a evaluar renuncias voluntarias al considerar que el ingreso no compensa el volumen de trabajo actual.
El DNU y el fantasma de la privatización
Mientras el personal sigue cortando clavos por la posible ejecución de los 100 despidos restantes, la atención también se desvía hacia el impacto del DNU impulsado por el Gobierno Nacional. La normativa pretende desvincular al SMN de la meteorología aeronáutica con la intención de privatizar el área, lo que genera aún más incertidumbre sobre el futuro del organismo.
Ante este panorama, los trabajadores habían planteado medidas de fuerza que debieron suspenderse por no cumplir con los requisitos que establece la ley de servicios esenciales para la aeronavegación. Finalmente, las protestas se limitaron a un cese de actividades administrativas en la sede central, garantizando el funcionamiento de la red de observación y la operatividad en los aeropuertos, a la espera de respuestas oficiales que brinden algo de claridad sobre el destino de las familias afectadas.



