Por Margarita Cervio
En los patios, en los postes, en los bordes de las lagunas o incluso en plena ciudad hay un grito claro, fuerte y familiar que todos reconocemos aunque no siempre sepamos quién lo emite.
El protagonista es el benteveo, una de las aves más presentes, expresivas y adaptables de nuestra llanura.

El que siempre está
El benteveo no pasa desapercibido. No por su tamaño, sino por su actitud. Se posa visible, observa, anuncia, participa.
Se dice que su canto es presagio de embarazos, nacimientos o la llegada de visitas inesperadas. Su grito agudo también se asocia con buenas noticias, protección del hogar y buena fortuna.
La primera vez que realmente lo miré —no solo lo escuché— entendí que siempre había estado ahí, pero yo no lo estaba viendo. Las aves más comunes, aunque igual de espectaculares, a veces dejamos de notarlas mientras buscamos la figurita difícil… perdiéndonos de lo maravilloso de lo cotidiano.
Sabiendo esto, creo que es de esas aves que no necesitan que uno vaya a buscarlas: se hacen notar solas.

¿Cómo reconocerlo en La Pampa?
Su plumaje combina dorso pardo, garganta blanca, una ceja blanca bien marcada, banda negra ocular y un vientre amarillo intenso. En la corona presenta un copete amarillo oculto.
- Tamaño mediano (22 a 25 cm), cuerpo compacto, cabeza grande y pico fuerte.
- Excelente pescador y ocasional cleptoparásito —término que proviene del griego klepto (“robar”)—, lo que indica que puede arrebatar presas a otros animales.
- Muy territorial.
- Nidifica en nidos cerrados. Yo los llamo “nidos testigos”: verdaderos reflejos del ambiente que los rodea. En la Reserva Natural Urbana Delfín Pérez podemos encontrar en ellos tanzas de pesca, lana de oveja de campos vecinos, restos de bolsas, envoltorios de golosinas y todo lo que encuentra a su alrededor. Los he visto anidar incluso en pleno centro, adaptándose a los materiales disponibles. Son nidos desordenados, pero muy eficientes para la crianza.
- Vive en todo tipo de ambientes, desde zonas rurales hasta urbanas.

Sabías que…
Tiene una enorme capacidad de adaptación, lo que le permite convivir muy cerca de nosotros. Y les encanta la comida que dejamos para nuestras mascotas, tanto alimento para gatos como para perros. En casa si algo sobra de la ración para los perros, los benteveos se aseguran de que nada quede en el plato brindándonos geniales espectáculos.


Si algo tiene el benteveo es que no dice una sola cosa: posee múltiples vocalizaciones y alarmas según la ocasión.
Para mí, en su canto dice “bicho feo”… pero no todos escuchamos lo mismo. ¿Vos qué escuchás?
En tiempos donde todo se acelera y el escucharnos escasea, el benteveo nos recuerda la importancia de prestar atención a lo cotidiano.

Nos vemos el próximo sábado, con menos jaulas y más aves por compartir.
¡Disfruten el fin de semana!




