Las intensas lluvias y la persistente humedad que atraviesa la región no solo traen complicaciones en las calles, sino que libran una batalla silenciosa en nuestros patios. La saturación de agua en los sustratos impide que las raíces respiren, creando el escenario perfecto para la proliferación de hongos. Para abordar esta problemática y descubrir algunas curiosidades botánicas de nuestra ciudad, la técnica en floricultura Jimena Asquini pasó por los estudios de InfoPico Radio 99.9 y dejó recomendaciones invaluables.
La humedad, el enemigo silencioso
El exceso de agua en la tierra tiene consecuencias que, aunque hoy pasen desapercibidas, serán letales en el corto plazo.
“Los desastres más grandes no se ven ahora, se ven dentro de un mes o un mes y medio”, advirtió Asquini con contundencia.
La especialista explicó que cuando los poros de la tierra se llenan de agua, la planta no puede liberar la humedad de su sistema radicular, lo que da inicio a la pudrición. Para combatir esto, especialmente en zonas de sombra como paredes orientadas al sur o debajo de tapiales, es urgente la aplicación de fungicidas.
Para quienes prefieren evitar los productos químicos, Asquini compartió tres recetas orgánicas y económicas que se pueden preparar en casa:
- Agua de cítricos: Hervir cáscaras de cítricos, ya que su poder antiséptico mata los hongos.
- Agua oxigenada: Diluir una o dos cucharadas en un litro de agua.
- Alcohol de quemar: Mezclar una cucharada en un litro de agua.
Sin embargo, el verdadero secreto profesional radica en la aplicación. “Si queremos usar productos orgánicos, hay que poner en el pulverizador un chorrito muy chiquitito de champú para bebé”, reveló la técnica. Este ingrediente actúa como tensioactivo, permitiendo que el preparado se adhiera a las hojas y no se lave con el rocío o las lloviznas. Es fundamental que sea champú para bebés por su pH neutro, lo que garantiza que no se altere la composición del fungicida casero. Estos tratamientos deben repetirse cada dos o tres días.
Fósiles vivientes en las veredas piquenses
Más allá de los cuidados estacionales, Asquini invitó a los oyentes a mirar con otros ojos el arbolado urbano de General Pico. En nuestras calles conviven especies que se alimentaron a los dinosaurios y que, botánicamente, no han sufrido evolución: no tienen flores tradicionales, ni pétalos, y se polinizan a través del viento.
El caso más emblemático es el Ginkgo biloba, un árbol de la familia de las gimnospermas con hojas en forma de abanico y nervaduras lineales. “Es extremadamente lento, llega a crecer entre 10 y 15 centímetros por año nada más”, detalló. Aunque es una especie preciosa, tiene una particularidad: si el ejemplar es femenino, su fruto despide un olor sumamente desagradable, similar al de una cloaca. Los vecinos pueden admirar estos “árboles de la vida” en la esquina de 21 y 24 (Paseo del Ferrocarril), en la vereda de calle 14 entre 21 y 23, y sobre la calle 11 entre 22 y 24.
Otra planta prehistórica muy común en los jardines locales es la Cyca revoluta. Aunque popularmente se la confunde con una palmerita, no tiene parentesco con ellas. Pertenece al grupo de los pinos y cedros, y ostenta una flor anaranjada de aspecto peludo muy llamativa. Ejemplares inmensos y antiguos de esta especie pueden verse en el barrio Williamson y en la calle 21 entre 24 y 22.
Finalmente, el Equisetum, conocido popularmente como “cola de caballo” y utilizado como diurético, completa esta tríada de plantas momificadas que han sobrevivido a eras geológicas enteras y hoy decoran nuestros hogares.
¿Qué plantar en la vereda?
Ante la consulta recurrente sobre qué especies de crecimiento rápido y buena sombra son ideales para las veredas, Asquini fue clara: todo depende del ancho de la acera y del listado autorizado por la Municipalidad de General Pico, reglamentación que también rige para las zonas de quintas dentro del ejido urbano.
Para evitar la molesta “chauchita” que ensucia las veredas, la especialista recomendó optar por variedades específicas. “Como una buena opción: fresno rojo, fresno velutina o fresno dorado. Tienen crecimiento rápido y excelente porte”, sugirió. En el caso de veredas más angostas, las distintas variedades de Robinias (como la Frisia o la Casque Rouge con su hermosa flor rosa) y la Gleditsia rubí se presentan como alternativas inmejorables para embellecer el frente de las casas sin generar conflictos a futuro.
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