Un reciente informe de la ONG Argentinos por la Educación encendió las alarmas a nivel nacional: en promedio, un estudiante de nivel primario falta 30 días al año, lo que equivale a perder un ciclo lectivo completo a lo largo de su trayectoria. Para conocer el impacto de esta estadística en la provincia, la subsecretaria de Educación de La Pampa, Sandra Galvez, dialogó con InfoPico Radio 99.9 y detalló la compleja realidad que atraviesan las aulas pampeanas.
“Hay una fragilidad muy fuerte del compromiso escolar los días viernes”, advirtió Galvez al analizar los comportamientos de los alumnos.
La funcionaria explicó que la pandemia marcó un punto de inflexión en la asistencia. Si bien en La Pampa se registra una tendencia general positiva hacia la reducción del ausentismo crónico, el análisis fino revela dinámicas preocupantes. Los paros docentes y las jornadas institucionales suelen generar un “efecto de arrastre” que suma inasistencias en los días previos o posteriores, consolidando la desconexión de los chicos, especialmente en el cierre de la semana.
Los extremos del sistema: primer grado y sexto año
El Ministerio de Educación provincial clasifica las faltas en tres rangos: regular (5 a 14 días), crítico (20 a 29 días) y crónico (más de 30 días). Bajo esta lupa, dos momentos clave de la escolaridad concentran la mayor preocupación de las autoridades.
Por un lado, el inicio de la primaria. Primer grado registra actualmente un ausentismo crónico del 23%, un leve descenso respecto al 27% anterior, pero que sigue siendo un número rojo para el ministerio. “Es muchísimo para un estudiante que se está alfabetizando y que está construyendo las bases sobre las cuales va a seguir construyendo sus conocimientos a futuro”, subrayó la subsecretaria.
Por el otro, el cierre de la etapa escolar. En el sexto año del nivel secundario, el 45% de los alumnos acumula 30 o más faltas durante el año calendario. Frente a jóvenes que están a un paso de la universidad o del mercado laboral, Galvez remarcó la necesidad de hacer de la escuela un lugar más atractivo, con retos y proyectos interdisciplinarios que logren sostener el interés de los adolescentes y vincular los contenidos con sus proyectos de vida.
El ausentismo docente: “¿Para qué voy a ir si hoy no va la profe?”
La problemática no se limita únicamente a los estudiantes. Ante la consulta sobre las faltas de los docentes, un factor que a nivel nacional es señalado por los directivos como una gran barrera para el aprendizaje, la funcionaria reconoció su impacto directo en el día a día de las escuelas.
Las licencias justificadas obligan al sistema a buscar suplentes o coordinadores para cubrir los espacios, pero esto no siempre garantiza el éxito del proceso. “Lo que muchas veces está en juego es la continuidad pedagógica del espacio curricular. Uno quisiera garantizar justamente que todos los chicos y todos los docentes estén en la escuela”, afirmó Galvez, reconociendo que muchas veces son los propios alumnos quienes se desmotivan al notar la ausencia de sus profesores.
Seguimiento tecnológico y calendario escolar
Para combatir esta desconexión, La Pampa se apoya fuertemente en el sistema informático “Voz por Vos”, que permite un registro diario de las asistencias. La normativa provincial establece que, al tercer día de ausencia, las instituciones deben activar un protocolo de contacto con las familias y, de ser necesario, dar intervención a los equipos de apoyo o unidades locales.
Además, frente al debate nacional por la cantidad real de días efectivos de clases, Galvez defendió la planificación pampeana. “Nosotros trabajamos mucho sobre el calendario escolar y habíamos previsto 192 días de clase”, destacó. Aunque admitió que los feriados nacionales decretados a último momento a veces alteran lo proyectado, aseguró que la provincia se destaca a nivel país por buscar siempre la máxima cantidad de días de trabajo en las aulas.
El desafío, concluyó la subsecretaria, requiere del compromiso ineludible de los adultos responsables. “A veces parece que son poquitas faltas y se pierden de vista. Cuando podemos sentarnos y charlar sobre esto que está pasando, enseguida conseguimos la colaboración de las familias a partir de la toma de conciencia”, finalizó.

