Un violento siniestro vial sacudió la madrugada del domingo a los vecinos de la intersección de las calles 2 y 21, en General Pico. Un vehículo que circulaba a alta velocidad impactó de lleno contra una propiedad, provocando graves daños materiales y reviviendo un viejo reclamo barrial. Javier Kloster, uno de los damnificados, dialogó con InfoPico Radio 99.9 y relató la gravedad de la situación, exigiendo una urgente intervención municipal.
“Lo explotó al pilar de la luz”
El impacto destruyó por completo un medidor de electricidad y un pesado portón. Según relató Kloster, las imágenes y las huellas en el lugar dejan en evidencia la imprudencia al volante. Lejos de una simple maniobra desafortunada, el vecino fue categórico sobre la mecánica del choque.
“No ha perdido el control, sino que ha venido fuerte y ni se dio cuenta que estaba la 2. Pasó de largo directamente. No atinó ni a frenar ni a nada”, relató el entrevistado.
La tragedia estuvo a centímetros de concretarse. Justo al lado de la zona del impacto hay una habitación alquilada cuya ventana da directamente a la calle. Por fortuna, el inquilino había viajado a Santa Rosa por el fin de semana. “Podría haber agarrado la habitación de adelante, el pilar del gas, o más grave todavía, que pasara alguien, porque la calle 2 es muy transitada. Por suerte, la parte positiva es que no agarró a nadie a la pasada”, reflexionó Kloster.
Un historial de siniestros y la falta de señalización
La esquina de 2 y 21 ya es tristemente célebre para quienes viven en el sector. Kloster aseguró que ya no le alcanzan los dedos de las manos para contar la cantidad de veces que los vehículos terminan sobre las veredas o contra las fachadas. Ante esta situación, los vecinos vienen solicitando reductores de velocidad, aunque se encontraron con algunas trabas operativas.
“Nos dijeron que como la 21 es una calle que usa la ambulancia como descargue para salir a la ruta, no pueden poner un badén. Pero algo tienen que hacer, señalizarlo más, porque la verdad que no está muy señalizada para nada: ni máxima de 40, ni que se termina la calle”, reclamó. Además, pidió mayor proactividad por parte de la Municipalidad para acercarse al lugar y buscar alternativas de prevención antes de lamentar víctimas fatales.
Alcoholemia positiva y el dolor de cabeza económico
Al susto y el peligro constante se le suma el perjuicio económico. El conductor del vehículo arrojó resultado positivo en el test de alcoholemia, un factor que habitualmente exime a las compañías de seguros de cubrir los daños ocasionados a terceros.
Hasta el momento, nadie se acercó a la propiedad para pedir disculpas o hacerse cargo de las costosas reparaciones del portón y la instalación eléctrica.
“Puede pasar un accidente, sí, perfecto. Pero al otro día alguien tiene que dar la cara. Decir ‘mirá, me pasó esto, me la mandé, disculpame, vemos cómo lo podemos arreglar’. Porque por más que te digan que son cosas materiales, las terminamos pagando siempre nosotros, los perjudicados”, lamentó Kloster.
La comunidad del barrio espera que este último episodio actúe como un llamado de atención definitivo para mejorar la seguridad vial en esa conflictiva intersección piquense.


