El titular del Colegio Farmacéutico de La Pampa, Miguel Osio, dialogó con InfoPico Radio 99.9 para aclarar la situación del sector. Descartó un desabastecimiento de medicamentos a nivel nacional, pero advirtió sobre el duro impacto de los atrasos en los pagos de PAMI y la preocupante falta de regulación para la instalación de nuevas farmacias en la provincia, con un claro foco en las asimetrías que ocurren en General Pico.
El rumor sobre una supuesta falta de remedios encendió las alarmas en los últimos días tras un informe técnico de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA). Sin embargo, Osio fue categórico: no hay problemas de producción. El verdadero conflicto radica en la ruptura de la cadena de pagos.
“El abastecimiento es normal. Lo que ocurre es que las droguerías otorgan créditos de compra con un tope. Si la farmacia no paga, se corta el crédito y no recibe los medicamentos”, explicó el dirigente.
Este cuello de botella se genera por los reiterados incumplimientos en los plazos por parte de PAMI. Al no cobrar en término de la principal obra social del país, las farmacias locales quedan imposibilitadas de reponer stock, lo que termina afectando indirectamente a los afiliados de otras coberturas médicas. A pesar de este panorama nacional, Osio destacó que en La Pampa el impacto es menor gracias a que la obra social provincial históricamente cumple de forma rigurosa con sus pagos, amortiguando el golpe financiero.
Caída en las ventas y un mercado saturado
La recesión económica no es ajena a los mostradores pampeanos. Según detalló el titular del Colegio, la cantidad de recetas despachadas cayó hasta un 20% en el último año. A esta merma en el consumo se le suma un problema estructural que preocupa al sector: la sobreoferta de locales.
“La torta es la misma y la cantidad de comensales es cada vez mayor”, graficó Osio con contundencia para describir la difícil situación financiera que atraviesan muchos comercios chicos frente a la apertura incesante de nuevos puntos de venta.
La necesidad urgente de una ley
Uno de los reclamos históricos de la institución, que lleva más de dos décadas sin respuestas, es la regulación del sector. A diferencia de la provincia de Buenos Aires, donde existe un límite de una farmacia cada 4.000 habitantes, en La Pampa rige el libre mercado desde la desregulación de los años 90. Al no poder instalarse en localidades bonaerenses que ya cubrieron su cupo, muchos profesionales cruzan el límite provincial para abrir sus puertas aquí.
“No existe ninguna regulación. Ni de distancia, ni de cantidad por habitante. Uno puede poner una farmacia en una esquina y el otro enfrente”, lamentó.
El caso de General Pico es el ejemplo perfecto de esta distorsión urbana. Mientras que el Barrio Federal, con aproximadamente 5.000 habitantes, cuenta con un solo establecimiento, el 75% de las farmacias de la ciudad se agolpan entre el centro y el barrio Talleres. Las grandes cadenas también eligen las zonas céntricas, asfixiando económicamente a los comercios de barrio.
“El cuento de que la competencia genera un mayor acceso al medicamento y baja los precios es mentira. La competencia por el precio se da arriba, en los laboratorios”, concluyó Osio, exigiendo a los legisladores una normativa acorde que ordene el mapa sanitario de la provincia y proteja a las farmacias tradicionales.

