En medio de uno de los peores incendios forestales de los últimos 20 años en la comarca andina, la voz de un piquense se vuelve fundamental. Gastón Ferreyra, radioaficionado oriundo de General Pico y radicado en el sur, dialogó con InfoPico Radio 99.9 para brindar un panorama detallado de la situación en Epuyén, Chubut, donde las llamas han consumido vastas extensiones de bosque nativo.
Ferreyra confirmó que una lluvia reciente trajo un alivio muy esperado a la zona. “Gracias a Dios ayer recibimos la lluvia tan esperada, no fue mucho, fueron unos 9 milímetros que llovió en el lugar”, explicó. Aunque la precipitación fue dispersa, fue suficiente para cambiar drásticamente las condiciones. “Ayudó muchísimo, bajó mucho la temperatura de 28 grados que estábamos teniendo a casi 15, subió la humedad también y bueno, eso dio una tregua que no venía dando desde el primer día del incendio”, detalló.
Un desastre ecológico y el trabajo incansable
A pesar de la tregua, el incendio aún no ha sido sofocado. “Hoy se continúa trabajando, no se vio como extinguido, ni apagado todavía, ni controlado”, afirmó Ferreyra. El trabajo de los equipos de emergencia y voluntarios, incluyendo brigadistas de Córdoba, sigue a pleno rendimiento para contener los focos restantes.
El radioaficionado, quien vive en la región hace más de una década, lamentó la magnitud del desastre ecológico.
“Este incendio lo que tiene es que también consumió mucho bosque nativo que había… afectó muchísimo bosque nativo que es lo poco que estaba quedando en ese sector, eso es lo lamentable. Cada vez es más voraz”.
Si bien las pérdidas edilicias fueron menores en comparación —alrededor de 12 viviendas en El Hoyo y algunas en Epuyén—, el daño al ecosistema es incalculable.
El rol clave de los radioaficionados
Gastón Ferreyra no es un simple espectador. Como radioaficionado, su rol y el de sus colegas es vital para la coordinación de las tareas en un terreno complicado. “Estuvimos colaborando hasta ayer con Defensa Civil del Hoyo. Teníamos una base y después había dos puestos más intermedios que ayudamos a la comunicación en cuanto a evacuaciones, a tránsito, la topadora que estaba haciendo fajas cortafuego”, relató.
Incluso, contó una situación de riesgo que vivieron algunos de sus compañeros: “Unos colegas que subieron el primer día al incendio, cuando se solicitó nuestra ayuda, quedaron aislados junto con las familias (…) pudieron bajar como a las 4 de la mañana recién”.
La falta de conciencia, un problema recurrente
Al ser consultado sobre las causas de estos siniestros recurrentes, Ferreyra expresó su frustración por la falta de certezas. “Lamentablemente no sabemos si fue por una negligencia, si fue un atentado, no se termina sabiendo y las culpas van de uno a otro”, señaló.
Hizo hincapié en la necesidad de una mayor concientización, especialmente para los turistas que no dimensionan el riesgo de la zona. “Capaz que en La Pampa vos podés hacer un fuego un domingo con 40 grados de temperatura en el campo y no va a pasar nada, y si lo haces acá con 30 grados prendes fuego un bosque y la gente a veces no toma dimensión de eso”, ejemplificó.
Mientras tanto, la expectativa está puesta en el pronóstico del miércoles, cuando se espera la llegada de un frente frío que podría traer más lluvias y un descenso de la temperatura, claves para poder controlar finalmente el devastador incendio.


