A raíz del reciente episodio que involucró al reconocido chef Christian Petersen en el volcán Lanín, INFOPICO RADIO 99.9 dialogó con Hernán Carracedo, el montañista piquense que en 2012 alcanzó la cima del monte Everest. Con su vasta experiencia, Carracedo ofreció una perspectiva clara sobre los riesgos y la preparación necesaria para enfrentar cualquier desafío en la montaña, por más sencillo que parezca.
Carracedo, actualmente radicado en Neuquén, recordó su expedición al Everest y la diferencia que notaba entre su equipo y otros montañistas. “Lo que sentíamos nosotros en ese momento era que estábamos en esa montaña puntual como parte de un proceso o un recorrido previo bastante grande. En otros casos veíamos que un día se habían levantado y habían dicho ‘quiero ir al Everest’”, explicó.
Esta diferencia, según él, es fundamental. La experiencia acumulada en montañas de menor altura le proporcionó las herramientas para gestionar situaciones complejas. “Si a uno realmente le gusta, lo ideal es plantearlo de forma progresiva y pensar que hoy puede ser una cosa, mañana conociéndose un poquito más puede hacer otra y así ir subiendo la vara”, recomendó.
Conocerse a uno mismo y conocer la montaña
Para el experimentado alpinista, el éxito y la seguridad en la montaña dependen de dos frentes principales: el estado personal y las condiciones del entorno. “Uno es cómo está uno, cómo está físicamente, cómo está preparado. Y el otro frente es la montaña en sí misma”, detalló.
Utilizó como ejemplo el volcán Lanín, un destino popular pero engañoso. “Si uno está preparado, por ejemplo, pensando en alguien que está ahí en Pico, en La Pampa, y corre mucho, entrena, va al gimnasio, y el Lanín está en las condiciones amigables ideales, ese día puede generar la idea de que es una papita”, advirtió. Sin embargo, la situación puede cambiar drásticamente.
“Puede modificarse desde la meteorología, desde las cuestiones de cómo está el piso, de las nevadas, puede modificarse pero radicalmente ese mismo escenario y volverse una pesadilla”.
Respecto al caso específico de Petersen, Carracedo fue cauto, señalando el hermetismo que rodea el hecho. “Es difícil opinar porque pareciera no haber nada que tenga que ver con los riesgos de la montaña. Pareciera ser algo que pasó en el Lanín como podría haber pasado en Capital Federal o sentado en una esquina en Pico”, comentó, sugiriendo que otros factores ajenos al montañismo podrían estar involucrados.
Consejos para quienes se inician o vacacionan en la montaña
Carracedo enfatizó la importancia de la conciencia y la preparación, incluso para quienes solo se aventuran a un sendero durante sus vacaciones. La principal diferencia con otros deportes, señaló, es el aislamiento. “Cualquier situación que ocurra ahí es como que se multiplica por mil”, afirmó.
Por ello, su consejo es claro: la preparación es clave.
“Está bueno que si a uno le gusta hacer eso, le guste también prepararse, sufrir en el llano para disfrutar en la altura. Entrenar, hacer actividad física, consultar a un cardiólogo y después, estar atento a uno mismo y tener ahí la luz de alarma o el criterio para decir ‘bueno, hasta acá puedo, más de este punto la voy a estar jodiendo demasiado’”.
Finalmente, Carracedo desmitificó la idea de que la cumbre es el final del desafío, advirtiendo que el descenso suele ser la etapa más peligrosa.
“El descenso puede ser más complejo por una cuestión de agotamiento lógico. Uno gasta toda la reserva en el deseo de llegar”, explicó. El cansancio, la falta de reflejos y la relajación tras alcanzar el objetivo aumentan el riesgo de accidentes. “Un esguince que en el centro de Pico se resuelve de una manera, ahí arriba complica las cosas de una manera increíble. Hay un montón de ejemplos donde todo se tuerce cuando parece que va bien”, concluyó.


