Tecnología de punta para la infracción, burocracia de antaño para el pago: la paradoja que frena la recaudación en General Pico

14 diciembre, 2025 a las 21:30
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En los últimos tiempos, la ciudad de General Pico ha dado pasos agigantados en la incorporación de tecnología para el control urbano. Sin embargo, la experiencia de los vecinos revela una llamativa contradicción: mientras el sistema para detectar infracciones es moderno y eficiente, el mecanismo para cobrarlas parece detenido en el tiempo, generando no solo malestar en los contribuyentes, sino también una potencial pérdida de recursos para las arcas municipales.

La situación es recurrente y conocida por muchos piquenses. Un vecino recibe un acta de infracción correctamente labrada. No hay discusión sobre la falta: el vehículo estaba mal estacionado y la contravención fue captada con precisión quirúrgica por un domo de videovigilancia de alta definición. La tecnología funcionó a la perfección, documentando la patente y el entorno con una claridad que hace innecesario cualquier descargo. El infractor reconoce su error y tiene la voluntad de pagar.

La odisea de querer pagar

Es aquí donde la modernidad choca de frente con la burocracia. A pesar de que la notificación llega al domicilio emplazando al titular, el sistema exige la presencialidad obligatoria. Para regularizar la situación, el vecino debe dirigirse al Tribunal de Faltas, ubicado en la calle 16 N° 1137. El problema se agrava con los horarios de atención, limitados estrictamente de lunes a viernes de 7:15 a 12:15 horas, una franja que coincide con el horario laboral de la gran mayoría de la población económicamente activa.

En una era donde las transacciones bancarias, las compras y hasta los trámites nacionales se resuelven desde un celular, resulta anacrónico obligar al ciudadano a pedir permiso en su trabajo para realizar un “tour” de ventanillas. El proceso implica llegar, hacer una cola para ser atendido, pasar a otra instancia administrativa y finalmente abonar, soportando en ocasiones demoras y tratos poco amables que desalientan el cumplimiento voluntario.

Simplificar para recaudar más

Este escenario plantea un interrogante clave desde el punto de vista económico para la gestión local: ¿Cuánto más podría recaudar el municipio si simplificara el acceso al pago voluntario?

Actualmente, el sistema ofrece un incentivo atractivo: un descuento del 60% sobre el valor de la multa si se abona mediante el pago voluntario. Sin embargo, las barreras físicas y horarias actúan como un filtro negativo. Muchos vecinos, dispuestos a abonar en el momento para cerrar el capítulo y aprovechar el descuento, terminan dilatando el pago simplemente por la imposibilidad logística de asistir al juzgado en horario matutino.

Facilitar un botón de pago online o la generación de un Volante Electrónico de Pago (VEP) accesible las 24 horas no solo sería un servicio al vecino, sino una estrategia inteligente de recaudación. Eliminar la fricción burocrática transformaría la voluntad de pago en ingresos inmediatos para el municipio, evitando que las actas se acumulen en un limbo administrativo o que el infractor, vencido por el cansancio del trámite, termine optando por la vía judicial o, lo que suele hacerse con más frecuencia, el impago.

Si General Pico cuenta con la tecnología para fiscalizar con eficiencia de siglo XXI, es imperativo que modernice sus ventanillas de cobro, dejando atrás la burocracia del siglo pasado.