Educativas

Juan Carlos Mercado, el pampeano decano en Nueva York: “Las empresas ya no buscan tanto el título, sino la capacidad de análisis”

16 noviembre, 2025 a las 09:00
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El oriundo de Ingeniero Luiggi, que dirige una división en la City University of New York, analizó en INFOPICO RADIO 99.9 el cambio de paradigma en la educación superior, la vigencia del aprendizaje a cualquier edad y el modelo de acceso gratuito que implementa su universidad.

Juan Carlos Mercado, oriundo de Ingeniero Luiggi y actual Decano de la División de Estudios Interdisciplinarios del City University of New York (CUNY), dialogó extensamente con INFOPICO RADIO 99.9. Desde su posición en una de las universidades públicas más grandes y diversas de Estados Unidos, el académico pampeano ofreció una mirada profunda sobre las transformaciones en la educación superior, destacando un cambio radical en el mercado laboral: el título universitario está perdiendo peso frente a las habilidades concretas.

Si bien su reciente nombramiento como académico de la Lengua Española en EE. UU. fue noticia, Mercado centró su análisis en las nuevas demandas del mundo laboral y cómo la universidad se adapta a ellas.

El fin de la “titulitis”: ¿Qué buscan las empresas?

Consultado sobre una afirmación previa respecto al valor de los diplomas, Mercado fue contundente. “Sí, definitivamente vemos cómo está cambiando absolutamente el rol de la universidad”, afirmó. Explicó que, si bien las carreras profesionales como ingeniería, abogacía o medicina mantienen su estructura, en las humanidades y ciencias sociales el panorama es otro.

“En mis contactos con potenciales empleadores, lo primero que me dicen [es] ‘no me importa su degree (título), sino lo que me importa es que sepan escribir bien y que tengan capacidad de análisis’”, reveló el decano.

Señaló que el mundo laboral se ha vuelto interdisciplinario. “En el pasado, digamos, por ejemplo el caso de Wall Street, solamente contrataba gente que estaba en la cuestión de finanzas. Hoy ya eso no existe más”, dijo, mencionando que ahora buscan desde matemáticos hasta antropólogos.

Esta transformación se ve impulsada también por la rápida adopción de nuevas tecnologías. “El mundo del trabajo está cambiando radicalmente. (…) No sabemos todavía lo que va a pasar en los próximos dos años con la inteligencia artificial”, advirtió.

La formación profesional y el aprendizaje sin edad

Este cambio de paradigma también afecta las decisiones de los más jóvenes. Según Mercado, la meta de la carrera universitaria tradicional ya no es la única opción.

“Los cursos de formación profesional están muy en boga ahora”, comentó. “Muchos chicos no quieren hacer una carrera universitaria, sino lo que quieren es hacer cursos de seis meses, un año, e ir al mercado de trabajo y conseguir un trabajo y ponerse a trabajar”.

La meta, insistió, ha mutado: “Ya la meta no es solamente ‘quiero tener un título universitario’, [sino] ‘quiero tener un trabajo’”.

A esta tendencia se suma una característica cultural que Mercado valora profundamente del sistema estadounidense: la educación continua. “Una de las cosas que a mí me gusta mucho de este país es el hecho de que aquí no hay edad para reciclarse”, destacó.

En CUNY, la diversidad no es solo étnica (con alumnos de 100 países y 80 lenguas), sino también etaria. “Aquí tenemos estudiantes de dieciocho, diecinueve años, pero también tenemos estudiantes [de] cincuenta, sesenta años, incluso de setenta años”, aseguró.

La inversión en educación: El modelo CUNY

Frente a la imagen habitual de las universidades estadounidenses como instituciones de elite con costos prohibitivos, Juan Carlos Mercado defendió el modelo público que representa CUNY.

El decano trazó un contraste claro: “Cursar en Harvard un subgraduado te cuesta unos 80 mil dólares por año, mientras que en nuestra universidad, que es una universidad pública, estamos hablando de unos 6.000 dólares al año”.

Sin embargo, la diferencia más significativa radica en el sistema de acceso. Mercado, quien se definió como “producto de la escuela pública”, explicó que el ingreso a CUNY está fuertemente subsidiado por el estado y la propia universidad.

“Cuando se admite a un estudiante, se mira la declaración de impuestos y si están debajo de la línea de pobreza prácticamente no pagan absolutamente nada”, detalló. “El 60% de nuestros estudiantes cursan sus estudios universitarios en forma gratuita a través del sistema de becas”.

Este modelo mantiene viva la misión original de la universidad, fundada en 1847: ser una institución abierta y gratuita, principalmente para inmigrantes e hijos de inmigrantes.