Macota Espada: “La fuerza tiene muchos beneficios, pero siempre con supervisión profesional”

4 noviembre, 2025 a las 18:30

En su columna habitual en INFOPICO RADIO 99.9, el kinesiólogo Macota Espada analizó diversas temáticas vinculadas a la actividad física, las nuevas tendencias en entrenamiento y la importancia de un abordaje profesional para evitar lesiones. Con una vasta experiencia atendiendo entre 45 y 50 pacientes diarios entre el ámbito público y privado, Espada ofreció una perspectiva crítica y fundamentada sobre la salud y el movimiento.

La fuerza, un pilar fundamental para la salud

Uno de los puntos centrales que destacó el profesional fue la revalorización del entrenamiento de fuerza, que durante mucho tiempo fue subestimado en favor de las actividades aeróbicas. “En un momento era todo lo aeróbico, caminar y demás, y se le subestimaba a la fuerza. Hoy en día, fisiológicamente, el ser humano necesita de ese estímulo”, afirmó Espada.

Según el kinesiólogo, el trabajo de fuerza tiene beneficios demostrados científicamente. “Mejora la estructura de sus huesos, el comportamiento de sus tendones, el metabolismo interno, ayuda a bajar la glucosa en sangre o mejorar el funcionamiento pancreático y de órganos internos como el hígado, riñones, pulmones y el mismo corazón”, detalló.

Este tipo de entrenamiento es especialmente crucial en ciertos grupos etarios, como las mujeres en la menopausia o los hombres en la andropausia, para combatir la sarcopenia, que es la degradación muscular que comienza a partir de los 40 años.

“Si vos tenés una pobre base muscular, tu deterioro va a ser mucho más importante y tu organismo va a tener menos recursos para afrontar una enfermedad”, advirtió Espada.

La supervisión profesional: la clave para evitar lesiones

A pesar de los beneficios, Espada fue enfático en que la actividad física, y en particular el entrenamiento de fuerza, debe realizarse siempre bajo la mirada de un experto. “Yo soy pro actividad física, pro fuerza, pero la supervisión tiene que estar. La supervisión del idóneo, del que te mira, del que te pone el ojo y te dice ‘corregí esto, corregí lo otro, no te pases de peso’”, sostuvo.

Explicó que un trabajo serio de fuerza se planifica a partir de la capacidad individual de cada persona, utilizando conceptos como la “repetición máxima” (RM) para calcular las cargas adecuadas. Además, recomendó como una premisa fundamental realizar un chequeo médico previo antes de iniciar cualquier rutina de ejercicios, tanto para la seguridad del individuo como para la tranquilidad de los propietarios de los gimnasios.

Nuevas tendencias: entre la innovación y la cautela

El kinesiólogo también se refirió a las nuevas tecnologías y métodos de entrenamiento, como los ejercicios pliométricos, sobre los cuales pidió cautela. “La continua evolución de la ciencia crea a veces falsas expectativas. Lo que descubro tras tantos años de laburar es que lo eficiente termina siendo siempre la lectura del paciente, el cómo el profesional lo aborda de forma manual y personalizada, y no tan técnico”, reflexionó.

Advirtió que muchas innovaciones se lanzan al campo laboral sin suficiente evidencia científica a largo plazo, lo que puede llevar a contraindicaciones o lesiones no previstas. Puso como ejemplo lo ocurrido con la recuperación de ligamentos cruzados, donde se intentó acortar drásticamente los plazos de rehabilitación, para luego tener que volver a los tiempos tradicionales tras una serie de fracasos.

El tiempo y la paciencia en la recuperación

Finalmente, Macota Espada abordó la ansiedad de los pacientes por obtener resultados rápidos, una característica de los tiempos actuales. “Hoy la gente tiene una necesidad de resolver las cosas cada vez más rápido y eso es frustrante”, comentó.

Relató el caso de un paciente molesto por la lenta evolución de su hombro, quien luego admitió que el dolor había comenzado nueve meses atrás. “Tenés nueve meses de desventaja, entonces no podés pretender que eso que se gestó en nueve meses se resuelva en 15 o 20 días. Es un proceso”, explicó.

El rol del kinesiólogo, concluyó, no es solo aplicar un tratamiento, sino también orientar al paciente, ponerlo en situación sobre los tiempos reales de recuperación y guiarlo hacia la actividad física más adecuada para su condición, ya sea yoga, pilates, natación o gimnasio, siempre con el objetivo de mejorar su calidad de vida a largo plazo.

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