Todos aprenden las estrategias básicas de los juegos de casino, pero muy pocos de ellos se toman el tiempo para aprender a gestionar el dinero y aprovechar todos sus conocimientos a largo plazo. Y es que, de hecho, saber cómo gestionar el bankroll en las máquinas tragamonedas, sin duda, la disciplina que separa a los jugadores que disfrutan de esta afición de forma sostenible de aquellos que abandonan tras una mala racha.
¿Qué es el bankroll y cómo definir uno?
El bankroll es, sencillamente, la cantidad total de dinero que has decidido destinar única y exclusivamente a tus sesiones de juego.
La regla de oro es que debe ser una cantidad de dinero que nos podamos permitir perder sin que eso afecte en lo más mínimo a nuestras finanzas o gastos personales. Es dinero destinado al ocio, tal como lo sería el dinero que destinamos a una salida al cine, por ejemplo.
Este capital debe ser sagrado y completamente independiente del presupuesto diario. Aprender el funcionamiento de los slots debe ir de la mano con aprender a separar el dinero del entretenimiento del dinero de las obligaciones.
Para empezar nuestro propio presupuesto o bankroll, tan solo debemos establecer una cantidad fija para un periodo concreto, y bajo ninguna circunstancia debemos añadir más fondos al ya establecido.
La gestión de apuestas
Después de haber establecido cuál es el presupuesto que vamos a destinar a las apuestas, el siguiente paso es determinar cuánto dinero vamos a arriesgar en cada mano, giro o apuesta.
No debemos apostar cantidades aleatorias basadas en una corazonada, ya que esto solo nos dejará en bancarrota en un abrir y cerrar de ojos, pues, los slots no tienen ninguna estrategia ganadora, sino que funcionan de forma completamente aleatoria y todo es cuestión de suerte.
El método más sencillo es establecer una apuesta fija, por ejemplo, 1 dólar, en cada giro de un slot. Esta es la estrategia más conservadora y fácil de seguir.
También existe la apuesta proporcional, que implica apostar un porcentaje fijo del bankroll, usualmente entre el 1% y el 3%. De esta forma, si el bankroll crece, la cantidad de tus apuestas aumenta ligeramente y si decrece, las apuestas se reducen, lo que nos protege de las malas rachas.
La disciplina es la mejor defensa
Si bien podemos tener un plan de gestión infalible, esto no servirá de mucho si no tenemos la disciplina para seguirlo.
El error más común y destructivo es intentar recuperar las pérdidas de forma impulsiva. Después de una mala racha, debemos seguir con nuestro método de apuestas y no caer en la tentación de duplicar la apuesta con intención de recuperarlo todo gracias a un golpe de suerte.
Una hoja de cálculo donde anotemos el juego, la duración de la sesión, el dinero apostado y el resultado final (ganancia o pérdida) nos permitirá obtener una visión clara y objetiva de nuestro rendimiento.
Si bien es cierto que puede resultar un poco aburrido, nos ayudará a identificar qué juegos nos funcionan mejor y, sobre todo, a mantener la objetividad incluso cuando las emociones intentan tomar el control.



