En diálogo con INFOPICO, una investigadora del CONICET detalló el avance mundial contra el cáncer que tendrá un capítulo en General Pico

5 septiembre, 2025 a las 11:00
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Gabriel Rabinovich (director del estudio) y Ada Blidner (primera autora del trabajo). Créditos: CONICET Fotografía / Verónica Tello

Un equipo de científicos del CONICET, tras 30 años de investigación, identificó el mecanismo que utiliza una proteína para anular el sistema inmunológico y, además, reclutar células para favorecer el crecimiento tumoral. El hallazgo abre la puerta a un nuevo tratamiento y tiene una conexión directa con General Pico.

En pocas líneas

  • Científicos del CONICET descubrieron el mecanismo por el cual la proteína Galectina-1 anula el sistema inmunológico y promueve el crecimiento tumoral.
  • Este hallazgo, tras 30 años de investigación, permitirá desarrollar un nuevo tratamiento contra el cáncer mediante el bloqueo de la Galectina-1.
  • Se esperan pruebas en humanos dentro de 2 o 3 años.
  • Se iniciará una colaboración con la Facultad de Ciencias Veterinarias de General Pico para estudiar el rol de la Galectina-1 en el cáncer de mama canino.

Un equipo de científicos argentinos ha logrado un descubrimiento clave en la lucha contra el cáncer que genera una enorme esperanza a nivel mundial. La investigación, que se remonta a tres décadas de trabajo, ha revelado cómo los tumores no solo logran evadir las defensas del cuerpo, sino que también las manipulan para convertirlas en sus “cómplices”. En diálogo exclusivo con INFOPICO RADIO 99.9, la doctora en biología e investigadora del CONICET, Ada Blitner, una de las protagonistas de este avance, brindó detalles sobre el hallazgo y anunció una futura colaboración con la Facultad de Ciencias Veterinarias de General Pico.

La historia de este descubrimiento comenzó hace 30 años, cuando el doctor Gabriel Rabinovich, director del laboratorio, descubrió una proteína llamada Galectina-1. Esta molécula tiene un rol fundamental en el cuerpo: modular el sistema inmunológico. “Cuando tenemos una infección, nuestras defensas se activan para eliminar al virus. Después, todo tiene que volver a la normalidad. Esa inmunosupresión controlada es necesaria para que nuestras propias defensas no nos terminen dañando”, explicó Blitner.

El problema, según descubrieron, es que el cáncer se apropia de este mecanismo. “Normalmente, si tenemos una o dos células mutadas, nuestras defensas las reconocen y las matan. Pero el tumor, al tener tanta capacidad de mutación, empieza a escapar de nuestras defensas”, señaló la investigadora.

Gabriel Rabinovich (director del estudio), Ada Blidner (primera autora del trabajo) e investigadores y becarios del Instituto del IBYME. Créditos: CONICET Fotografía / Verónica Tello

El tumor, un estratega inteligente

El avance más reciente del equipo, y motivo de la repercusión internacional, fue comprender la astucia del tumor al usar la Galectina-1. “Descubrimos que los tumores producen Galectina-1 y con eso ‘duermen’ a nuestras defensas, las apagan justo cuando estaban preparadas para ir a destruirlo”, detalló Blitner.

Pero el hallazgo fue aún más profundo y alarmante. “Lo que publicamos hace poco es que no solo apaga las defensas, sino que transforma a ciertas células de nuestro sistema inmunológico en cómplices del tumor”, reveló la científica. Este mecanismo permite al tumor, además, generar nuevos vasos sanguíneos para recibir oxígeno y nutrientes, y facilitar así su expansión y la metástasis.

Hacia un nuevo tratamiento

Conociendo en detalle el accionar de la Galectina-1, el equipo desarrolló un anticuerpo capaz de bloquearla. Las pruebas preclínicas en animales han sido sumamente alentadoras. “Tratamos animales con tumores con una droga que bloquea la Galectina-1 y vemos que esos tumores crecen menos. Además, cuando miramos qué pasa con las defensas de esos animales, están más ‘prendidas’, son más capaces de eliminar esos tumores”, afirmó la doctora.

Este avance ha motivado la creación de una empresa de base biotecnológica surgida del CONICET para desarrollar una droga apta para humanos. “Estamos haciendo un trabajo bastante arduo para, por lo menos, en dos o tres años empezar las pruebas en pacientes“, adelantó, generando una expectativa concreta sobre los plazos del proyecto.

Tejido tumoral de cáncer de colon. Se puede observar una expresión elevada de GAL-1, acompañada de una acumulación de MDSCs y baja presencia de linfocitos.

Conexión con La Pampa

Una de las novedades más relevantes para nuestra región es la vinculación de este prestigioso equipo con profesionales locales. “Estamos empezando un trabajo de colaboración con Carolina Vélez, con Pablo Vaquero y con Delia Williamson, gente de la Facultad de Veterinaria de General Pico”, confirmó Blitner en la entrevista. El objetivo será estudiar el rol de la Galectina-1 en el cáncer de mama en pacientes caninos, un proyecto que posiciona a la ciudad en el mapa de esta investigación de vanguardia.

Finalmente, la investigadora fue cauta pero optimista sobre el futuro. Aclaró que “curar el cáncer no es realista” porque no se trata de una sola enfermedad, sino de un conjunto de patologías muy diversas. “Lo que sí se puede hacer es generar un nuevo tratamiento para pacientes que hoy en día no tienen opciones. Queremos sumar una herramienta más a lo que se llama medicina personalizada”, concluyó, dejando un mensaje de esperanza fundamentada en la ciencia y el trabajo sostenido.

Gabriel Rabinovich (director del estudio) y Ada Blidner (primera autora del trabajo). Créditos: CONICET Fotografía / Verónica Tello