Un reciente estudio de la consultora Equilibra revela que la tasa de pobreza en Argentina alcanzaría el 43,3% para el semestre de octubre 2024 a marzo 2025, una cifra considerablemente superior al 34,7% informado por el INDEC. La discrepancia se debe a una revisión de la metodología oficial, que según los expertos, subestima la verdadera dimensión del problema.
El informe, elaborado por un equipo de economistas de la consultora fundada por Martín Rapetti y Diego Bossio, pone el foco en dos falencias clave de la medición actual: la desactualización de la Canasta Básica Total (CBT) y la subdeclaración de ingresos en las encuestas oficiales.
Según los analistas Lorenzo Sigaut Gravina, Sebastián Lastiri, Gonzalo Carrera y Micaela Bassi, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) sigue utilizando como referencia los patrones de consumo de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) de 2004/05. Esta metodología no refleja cómo han cambiado los hábitos de consumo de los argentinos en los últimos 20 años, ni el impacto de la inflación en los precios relativos. “La medición oficial de la incidencia de la pobreza en Argentina enfrenta diversos problemas que conviene corregir para obtener una serie más precisa de su evolución”, destacaron desde Equilibra.
El debate cobra relevancia mientras el propio Indec se encuentra trabajando en una nueva canasta para medir el Índice de Precios al Consumidor (IPC), aunque se espera que su implementación recién llegue el próximo año.
Las claves de la nueva medición
Para llegar a su conclusión, Equilibra actualizó la Canasta Básica Total utilizando los datos de la encuesta de gastos más reciente, la de 2017/18. Esta muestra una reducción importante en la proporción del gasto que las familias destinan a alimentos y bebidas. Como resultado, la CBT para un hogar de cuatro personas en marzo de 2025, según esta nueva metodología, ascendería a $1.705.068, un 55% más que los $1.100.265 de la canasta oficial.
El segundo punto de ajuste es la “subdeclaración de ingresos”, un problema reconocido en las estadísticas sociales. La gente tiende a declarar menos ingresos de los que realmente percibe en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). La consultora aplicó correcciones dinámicas para ajustar esta variable, basándose en datos de registros formales como el SIPA.

Al combinar ambos ajustes, la nueva estimación de la pobreza para el último semestre móvil se ubica en el 43,3% de la población urbana, 8,6 puntos porcentuales por encima del dato oficial. “Se observa que la reducción del último año y medio ha sido menor, pues el flagelo de la pobreza se ubica en línea con los últimos meses de la administración de Alberto Fernández”, agrega el informe.
La importancia de medir con precisión
Los autores del estudio subrayan que contar con una medición más precisa de la pobreza es fundamental para el diseño y la evaluación de políticas públicas efectivas. Un diagnóstico social distorsionado por metodologías desactualizadas puede comprometer la eficacia de las intervenciones del Estado para combatir este flagelo.
La investigación también advierte que, si bien la captación de ingresos en las encuestas ha mejorado recientemente, en parte por la desaceleración de la inflación, sigue siendo necesario aplicar ajustes para que las cifras reflejen de manera más fidedigna la realidad socioeconómica del país.


