Los docentes universitarios y preuniversitarios de todo el país, nucleados en diferentes gremios, iniciaron ayer martes un paro de 48 horas en reclamo de mejoras salariales y un mayor presupuesto para la educación superior. La medida de fuerza también se siente con fuerza en la provincia de La Pampa, donde los profesionales de la educación manifiestan su profunda preocupación por el deterioro de sus ingresos y las consecuencias que esto genera en la calidad educativa.
En diálogo con INFOPICO RADIO 99.9, Santiago Audisio, representante de la Asociación de Docentes de la Universidad Nacional de La Pampa (ADU), explicó la crítica situación que atraviesa el sector. “Hemos comenzado esta semana con una nueva medida de fuerza, un paro de 48 horas, impulsado por la docencia universitaria y preuniversitaria”, señaló Audisio. La principal demanda radica en la recomposición salarial, frente a aumentos unilaterales del gobierno que no logran equipararse a la creciente inflación.
Según detalló el representante de ADU, desde la asunción del presidente Javier Milei, la inflación acumulada alcanza el 198%, mientras que las mejoras salariales para los docentes universitarios se sitúan entre un 68% y un 86%, dependiendo de la categoría. “Esto quiere decir que, al menos, hemos perdido un 120% de nuestra capacidad adquisitiva. En 15 meses del gobierno de Milei perdimos el equivalente a cinco salarios”, enfatizó Audisio, describiendo la situación como “insostenible” tanto para los docentes activos como para aquellos que se inician en la carrera universitaria, cuyos salarios apenas alcanzan los 190 mil pesos.
La problemática salarial no solo afecta el bolsillo de los trabajadores de la educación, sino que también impacta directamente en la calidad del sistema educativo. Audisio advirtió sobre la migración de docentes experimentados hacia la educación de nivel medio, donde los salarios son más competitivos. “Al tener muchos mejores salarios, la gente empieza tomando licencias sin goce de haber e incluso renuncia. En la medida que se pierden esos recursos humanos que están en formación, que ya tienen una cierta formación y experiencia, lo estamos perdiendo, y eso repercute en que las cátedras y los equipos de trabajo se desarman”, lamentó.

Hoy, 23 de abril, se cumple un año de la masiva Marcha Federal Educativa, un hito en la lucha por la universidad pública. Sin embargo, según Audisio, la situación actual presenta una certeza aún más preocupante: el desfinanciamiento del sistema. “En cuanto al presupuesto de funcionamiento, como el gobierno no tiene presupuesto aprobado, el presidente designa fondos a su gusto. Y por otro lado, sí, lo que está resuelto de ello es este ahogo presupuestario por otros salarios. No te elimino, pero te desfinancio. Nos coloca en una posición de paciente terminal”, comparó el dirigente gremial.
Si bien el paro actual es de 48 horas, Audisio anticipó que las medidas de fuerza podrían intensificarse en el futuro si no hay respuestas por parte del gobierno. “Desde agosto que no tenemos una reunión paritaria con el gobierno. Desde agosto que no hay diálogo de los gremios nacionales para atender algún reclamo”, señaló, advirtiendo que, de no haber avances, se profundizarán las medidas de fuerza con más días de paro y mayor frecuencia.
La pérdida de calidad educativa es una de las mayores preocupaciones del sector. Audisio resaltó cómo la falta de presupuesto afecta áreas cruciales como la investigación y el acceso a recursos académicos actualizados. “No podemos estar investigando si no hay fondos para la investigación. Los fondos que venían por lado de la agencia de investigación y el Conicet, hoy no existen”, denunció, mencionando incluso el retraso en el ingreso de becarios del Conicet aprobados desde 2023.
Además, las universidades se ven obligadas a realizar recortes en servicios esenciales, como la suscripción a revistas científicas internacionales, fundamentales para la investigación y la actualización de los conocimientos. “La gravedad pasa hasta esos puntos que a veces yo lo estoy focalizando en el tema salarial, pero la universidad, mientras tanto, se ve obligada a hacer este tipo de recortes a los que nosotros no podemos tener acceso a la información de último momento para investigar”, explicó Audisio.
El panorama es complejo y genera incertidumbre sobre el futuro de la educación universitaria pública en Argentina. La comunidad educativa de La Pampa se suma al reclamo nacional, exigiendo respuestas urgentes que garanticen salarios dignos para sus docentes y un presupuesto que permita sostener una educación de calidad para las futuras generaciones.


