Jubilaciones: el fin de la moratoria y el nuevo escenario para quienes no cumplan los 30 años de aportes

6 febrero, 2025 a las 16:00
¿Te gusta InfoPico? Agréganos como fuente preferida y aparecemos primero en tus búsquedas
Agregar InfoPico

A partir del 23 de marzo, el sistema previsional argentino sufrirá un cambio drástico: ese día vencerá la moratoria vigente —dispuesta en marzo de 2023 mediante la Ley 27.705— y ya no habrá nuevas normas que permitan regularizar períodos de aportes faltantes para quienes no alcancen los 30 años requeridos por ley. El Gobierno de Javier Milei, que ya había manifestado su postura en contra de ampliar o lanzar nuevas moratorias, confirmó que no se habilitarán otros planes de pago.

Según datos oficiales y de acuerdo con el análisis de expertos en la materia, esta modificación tendrá un fuerte impacto en quienes, sin la posibilidad de regularizar aportes, deberán contemplar la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) como única alternativa de ingreso en la vejez, siempre que cumplan determinados requisitos de vulnerabilidad socioeconómica.

¿Qué sucederá tras el 23 de marzo?

Hoy, “8 de cada 10 nuevos jubilados” acceden al haber previsional gracias a la moratoria, según la abogada previsional Andrea Falcone. Por ello, el fin de este beneficio tendrá un efecto inmediato en miles de argentinos y argentinas que no alcanzan los 30 años de aportes. Aquellos que no puedan jubilarse y estén en situación de vulnerabilidad —comprobada con declaraciones juradas y parámetros socioeconómicos— podrán iniciar el trámite para la PUAM, mientras que quienes no cumplan con esas condiciones quedarán fuera tanto de la moratoria (que ya no existirá) como de esa prestación.

“Después del 23 de marzo, va a ser muy difícil jubilarse. Las mujeres que no junten los 30 años de aportes a los 60 años deberán esperar a cumplir los 65, reunir los requisitos de vulnerabilidad económica y solicitar una PUAM”, apuntó Falcone.

La PUAM es una pensión no contributiva a la que pueden acceder los mayores de 65 años que se encuentren en estado de vulnerabilidad. Para esto, la Anses evalúa diferentes criterios socioeconómicos. En la actualidad, la cobran cerca de 200.000 personas (hombres y mujeres), y la expectativa oficial es que el número no se dispare demasiado tras el fin de la moratoria, justamente por la rigurosidad de los filtros para calificar como “vulnerable”.

¿Cuáles son los montos de la PUAM?

La PUAM equivale al 80% de la jubilación mínima. Según la actualización vigente, en febrero de 2025 su valor de referencia será de $218.469,20, a lo que se suma un refuerzo de $70.000 (que, según lo informado por el Gobierno, se mantendrá durante todo 2025). De esta forma, el haber total para quienes cobran la PUAM quedará en $288.469,20.

En diciembre pasado, la prestación se había ubicado en $212.725,61, más un bono de $70.000, lo que dio un total de $282.725,61. Aquel mes, la recibieron poco menos de 194.000 personas, de acuerdo con datos oficiales de Anses.

Los argumentos oficiales contra la moratoria

El equipo de Milei y las autoridades de Anses consideran que la moratoria es “injusta” porque, según sostienen, permite a quienes no lo necesitan adquirir años de aportes a un costo muy bajo y “carga al sistema previsional de beneficiarios que aportaron muy poco”. Fuentes oficiales calificaron la compra de servicios a bajo precio como un factor que podría afectar la sustentabilidad del sistema, perjudicando a los trabajadores que efectivamente aportaron durante toda su vida laboral.

“La moratoria es injusta porque carga al sistema de beneficiarios que aportaron muy poco: se compran servicios a precio vil más de 20 años de aportes, afectando la sustentabilidad del sistema y perjudicando a quienes aportaron 30 o 35 años. Esto es injusto porque no todos los que se acogen a la moratoria lo necesitan. En cambio, la PUAM va a la población que efectivamente lo requiere”, afirmó una fuente del organismo oficial.

Una reforma previsional a la vista

En simultáneo, el Gobierno avanza en la elaboración de una reforma previsional que, según sus funcionarios, “promete contemplar un premio a quienes aportaron durante 30 años o más”. Aunque los detalles específicos de esa propuesta todavía se mantienen en reserva, el objetivo declarado es reconocer el esfuerzo de los aportantes y garantizar que no se siga desvirtuando el sistema con programas de regularización de aportes masivos.

La discusión en torno a esta reforma no es nueva y surge sobre todo por la necesidad de equilibrar el financiamiento del régimen previsional. En ese sentido, el abogado Adrián Troccoli explicó:

“Una política de 20 años de moratorias no resolvió el problema de fondo, que es el trabajo sin aportes. La jubilación es el derecho de quienes trabajaron una cantidad mínima de años. Ese concepto se desvirtúa por completo, y ahora se entiende erróneamente que la jubilación es un derecho de quienes llegan a cierta edad”.

Una carrera contra el tiempo para quienes quieren adherirse

La abogada Falcone también detalló que, hasta el 23 de marzo, las personas que aún no cumplen la edad de retiro podrían aprovechar y cerrar sus aportes faltantes de antemano:

“Hasta esa fecha, es posible regularizar aportes aunque falten 10 años para jubilarse. Es una opción para quienes quieran cubrirse y dejar cerrados sus aportes”.

Sin embargo, ante la inminencia de la fecha y el intenso caudal de trámites que se espera en los próximos meses, el panorama resulta complejo para quienes recién estén tomando conciencia de su situación previsional.

Balance y perspectivas

Fin de la moratoria: El 23 de marzo vencerá el plazo de la última moratoria que permitía regularizar aportes faltantes, por lo que no habrá nuevas opciones de pago o condonaciones para quienes no cumplan los 30 años de aportes requeridos.

PUAM como alternativa: Quienes demuestren vulnerabilidad socioeconómica y tengan al menos 65 años podrán acceder a la Pensión Universal para el Adulto Mayor, que equivale al 80% de la jubilación mínima.

Premio para los aportantes: El Gobierno trabaja en una reforma que incluiría un incentivo o reconocimiento para quienes aportaron los 30 años (o más) de forma ininterrumpida.

Polémica en puerta: Expertos cuestionan la ausencia de un plan para combatir la informalidad laboral y advierten que se podrían agudizar las inequidades en el sistema previsional.

El escenario próximo presenta múltiples desafíos, tanto para el Gobierno como para miles de argentinos que deberán reordenar sus planes de retiro. Con la cuenta regresiva en marcha hacia el 23 de marzo, las definiciones políticas y las realidades económicas de cada potencial beneficiario marcarán el rumbo de un debate de larga data: cómo garantizar un sistema previsional sostenible y, al mismo tiempo, equitativo para todos los trabajadores.