Gabriel Leone es un ciclista piquense que a sus 67 años emprendió su sueño de recorrer de norte a su, del final al principio, la Ruta Nacional 40 y este mediodía llegó a General Pico y fue recibido por sus familiares y amigos en el ingreso a la ciudad tras un periplo de 5.080 kilómetros por toda la República Argentina. En su arribo, Gabriel dialogó en exclusiva con Infopico.com.
-¿Cómo se puede, de alguna manera, analizar esta experiencia que se dio y por qué se dio?
-Difícil. ¿Por qué se dio? Bueno, es por el hecho de que tengo tiempo, hace años que pedaleo, y la Ruta 40 tiene un atractivo especial para el ciclista, motociclista, no solamente de Argentina, sino de muchas partes del mundo que vienen en este momento, están llegando de todos lados. Así que, bueno, te vas entusiasmando y decís un día, no podría hacerla, y te largas. Fue así. No es fácil, no voy a mentirles. Hay que tener una fuerza de voluntad muy importante.

Respecto al recorrido, Gabriel resalto que “la Patagonia es muy dura por los vientos, vientos muy fuertes, para decirles, hace cuatro días en Zapala tiró tres camiones. Son vientos fuertes en serio. Pero bueno, en algún momento paré, otras veces fue por la lluvia, sumado al descanso, por eso que son tres meses y dos días, pero 71 de pedaleo nada más”, describió el ciclista.
-¿Hubo un momento donde flaqueaste y dijiste, bueno, hasta acá llegué?
-Sí, lo pensé varias veces, pero bueno, es como que después pensás en la familia, en los nietos, en qué sé yo, en las notas, en todo, decís, no, tengo que seguir, tengo que seguir, viste.

-¿Qué sentiste al llegar al kilómetro cero, Gabriel?
-La verdad que no me emocioné, es más, me caí 50 metros antes, venía filmando con una mano y me caí, pero sí cuando empezás a comunicarte con la familia te emocionás, cuando empezás a acordarte de ellos. Bueno, en el momento estaba solo, no había nadie, ningún turista, es un lugar muy inhóspito, no hay nada, simplemente un cartelito y nada más y después sigue el mar, viste. Otra cosa que por ahí no se sabe mucho es que es la parte más austral del continente americano, después de eso sigue el Canal de Beagle y después sigue la isla de Tierra del Fuego.

Su bicicleta trasalaba 70 kilos más los de Gabriel, que salió con 92 y a mitad de viaje ya pesaba 82 kg. “Por ahí te vas a abastecer de alimentos, de cosas porque hubo momentos que empiezan a haber ciudades que están a 300 kilómetros, 150 kilómetros y hay que llevar más cantidad de agua, llevar más botellas, pero promedió 70 kilos la bicicleta
-¿El tema alimentación, cómo lo fuiste manejando?
–Bueno, mientras pedaleaba normalmente trataba desde la noche anterior de tener algún huevo duro, unos cuatro huevos duros para meterle un poco de proteína, después nueces, avellanas, todo ese tipo de mix de frutas secas, algún turrón, algún alfajor. La idea era comer poquito, pero muchas veces y tomar mucha agua y bueno, después según a qué hora llegara, normalmente era mate con algún fiambre, con algún queso, que era dulce de membrillo, y a la noche una buena cena, me preparaba yo o por ahí compraba algo hecho, según en qué lugar, viste, capaz que hay veces enfrente del camping o de la roquicería, bueno, a mí me compraba algo hecho, y si no, para no dejar todo solo, me ponía mi señal y listo.

-Y ahora, a partir de la llegada, son más de 5.000 kilómetros, cumpliste una parte del objetivo, ¿qué queda por delante?
-Y la verdad que no tengo pensado nada, me han preguntado cuál es el próximo proyecto, el próximo desafío, pero no lo he pensado, no sé. En principio disfrutar del asado esta noche, y calculo que van a ser varias semanas de asado, y necesito recuperarme, así que vamos a disfrutar. Pero no tengo pensado un viaje.

“La ruta 40 tiene todos los climas, todos los paisajes que se te ocurran, de estepa en el sur, árido en algunas partes del norte, los valles calchaquíes que son preciosos y muy productivos, tiene la altura. La cantidad de ríos y puentes que pasás es incalculable”, explicó el ciclista en su diálogo con Infopico.com.

