La Coordinadora de talleres y profesora de tango, Yanina Rolero, charló con “La Redacción” sobre la danza en la ciudad y la posibilidad de aprender: no hay edad para iniciarse en el tango.
Yanina tiene a cargo tres talleres, dos que funcionan en El Viejo Galpón, de Cultura de la Municipalidad de General Pico y uno que está dentro de los tallers de Corpico en el Centro de Almaceneros. La bailarina explicó que hay posibilidad de sumar algunas personas en los talleres después del receso de invierno. Deben acercarse tanto a Cultura como a Corpico.
“El tango se mantiene vigente, siempre nos está esperando, siempre esta ahí para que vayamos a buscarlo”, resaltó Yanina y agregó que “como proceso social, cultural, histórico, ha tenido variaciones a lo largo de la historia y probablemente aun no recuperó ese carácter popular que tuvo en otras décadas, pero no significa que desapareció: es parte de nuestra identidad cultural y social, es una expresión artística que nos representa, hay compositores jóvenes que hacen nuevas canciones y desde la danza hay bailarines y personas que se acercan a la danza para aprenderla”.
Ante la pregunta sobre qué es lo propio, el tango que nos caracteriza, Yanina explicó que “el tango en tanto danza tiene diferentes maneras de expresarse, puede ser el tango social o el que consumimos a través de los medios que se exportó al exterior, que es el tango más coreografiado. Son dos maneras de expresar una misma música, pero con distintas técnicas” “En el tango está la milonga y allí es como cualquier danza social, donde los cuerpos se encuentran para bailar y escuchar la música: los y las invito a participar de las milongas que se organizan en las fiestas patrias en El Viejo Galpón, donde además realizo una clase abierta”.
“A mi me gusta mucho bailar el tango porque es una danza que nos invita no solo a expresarnos, comunicar y concectar con nuestro cuerpo, sino que tenemos que sentir y cuidar otro cuerpo y eso nos prepara ante la vida, y da lo mismo si tenes 12, 20 o 75 años”, sostuvo la bailarina.




