Hija del adinerado Rufino Otero, Eva Paole falleció recientemente a causa de un infarto. Era conocida por ser la heredera de una de las fortunas más grandes de la provincia de La Pampa. Luego de más de una década de lucha legal, en 2012 logró que la justicia la reconociera como la única heredera del hacendado Otero y de la mitad de su fortuna, estimada en 30 millones de dólares.
Paole inició el juicio de filiación en 1999, en el que se profanó la tumba de Otero y se realizaron ocho análisis genéticos para determinar su parentesco. Tras ello, comenzó una nueva causa judicial para acceder a una parte de los bienes dejados por Rufino Otero.
La historia de Paole en la búsqueda de su identidad y la fortuna de Otero comenzó 13 años antes, cuando su hijo Miguel escuchó un rumor sobre su ascendencia. Otero fue un próspero hacendado que dejó una gran fortuna al morir en 1983, incluyendo 50,000 hectáreas, propiedades, dos aviones y numeroso ganado. En 1991, la viuda de Otero cedió todos los bienes al sobrino del empresario, Darío Sarasola.
La madre de Eva, Josefa Paole, trabajó como empleada doméstica en la casa de los Otero y mantuvo una relación con su patrón, de la cual nació Eva. Su origen fue ocultado, y Rufino Otero posteriormente se casó con una mujer de su misma posición social.
En 1999, Eva Paole presentó una demanda de filiación alegando ser hija de Rufino Otero y solicitó una prueba de ADN, así como un juicio de reivindicación para reclamar la herencia. Comenzó entonces una larga batalla legal que incluyó el robo del cuerpo de Otero para impedir la prueba de ADN. En 2007, falleció Darío Sarasola y se descubrió que había vendido parte de la herencia antes de su muerte. En 2008, la probabilidad de que Rufino Otero fuera el padre de Eva se estableció en un 99,999%, pero no fue hasta 2012 cuando la justicia falló a su favor.



