En una jornada de máxima tensión institucional, Santiago Peña renunció a la presidencia de Paraguay. La dimisión se produjo en momentos en que la Cámara de Diputados se aprestaba a avanzar con un juicio político en su contra, una iniciativa que sumó el respaldo determinante de su propio espacio, el Partido Colorado (Asociación Nacional Republicana – ANR), tras el colapso y la intervención de Ueno Bank, entidad financiera donde cerca de tres millones de clientes tienen sus depósitos inmovilizados.
La ruptura con Horacio Cartes y el Partido Colorado
El punto de quiebre para la administración de Peña ocurrió cuando el exmandatario y actual titular de la ANR, Horacio Cartes, anunció públicamente que la bancada oficialista apoyaría el proceso de destitución presidencial. El posicionamiento cobró un peso determinante dado que Cartes fue el principal impulsor de la candidatura de Peña en 2023 y quien maneja las mayorías legislativas en ambas cámaras.
“Como presidente de la Asociación Nacional Republicana, no estaremos del lado del latrocinio de los fondos públicos, privados y de los jubilados. Debemos pensar en la gente y en los valores que sostenemos desde el Partido Colorado”, afirmó Cartes a través de sus redes sociales. En la misma publicación ratificó: “Acompañamos el juicio político al presidente de la República, Santiago Peña, a los efectos de volver a reencauzar la institucionalidad de la República”. Minutos después, trascendieron imágenes del exmandatario siguiendo las alternativas del debate legislativo junto a referentes de su cúpula partidaria.
La línea de sucesión y el debate en el Congreso
Tras confirmarse la presentación de la renuncia —anticipada a la prensa por el dirigente colorado Rodolfo Friedmann—, el Congreso paraguayo inició el tratamiento del nuevo esquema de poder. El actual vicepresidente, Pedro Alliana, quedó posicionado para asumir formalmente la titularidad del Poder Ejecutivo nacional.
Respecto a la vacante que se genera en la vicepresidencia, el senador oficialista Óscar “Cachito” Salomón señaló ante los medios parlamentarios que el senador Antonio Barrios es quien corre con mayor ventaja para ser elegido por el plenario legislativo como nuevo vicepresidente de la Nación.
Sin embargo, la resolución de la crisis no está exenta de trabas jurídicas. Desde la multibancada opositora, el senador Líder Amarilla (PLRA) anticipó que su espacio rechaza la dimisión formal de Peña y exige continuar con el juicio político hasta su destitución definitiva. El objetivo de la oposición apunta a un factor clave: si el mandatario renuncia, accede a los fueros de senador vitalicio; en cambio, si resulta destituido por el Congreso, pierde toda inmunidad y queda de forma inmediata a disposición de la Justicia y el Ministerio Público Fiscal.
Detenciones y avance de la causa judicial
Paralelamente al desenlace político, los tribunales paraguayos comenzaron a dictar las primeras medidas contra los responsables del descalabro financiero. La Justicia dictaminó la prisión preventiva para Miguel Vásquez, fundador de Ueno Bank, en el marco de las investigaciones por maniobras ilícitas.
Por su parte, la Corte Suprema de Justicia notificó formalmente a magistrados, juzgados y auxiliares judiciales acerca de la comunicación remitida por la Superintendencia de Bancos del Banco Central del Paraguay (BCP). Mediante la Resolución N.º 1 (Acta N.º 49 del 2 de noviembre de 2026), el BCP formalizó el inicio del proceso de resolución de Ueno Bank S.A. por la causal contemplada en el artículo 13, inciso b, de la Ley N.º 2.334/03.
Cinco causales, fondos millonarios y un impacto económico devastador
El libelo acusatorio contra Peña se estructuró sobre cinco causales principales, enfocadas en presuntas omisiones del Ejecutivo frente a las anomalías en la banca matriz y la realización de operaciones por unos 123 millones de dólares con firmas vinculadas a los directivos de la entidad en quiebra.
El detonante del derrumbe financiero comenzó a manifestarse el pasado 29 de octubre, momento en que las autoridades de Ueno Bank informaron oficialmente al Banco Central que no estaban en condiciones de reponer cerca de 70 millones de dólares que habían utilizado de su encaje legal. A partir de esa notificación, el BCP resolvió la suspensión y posterior liquidación de la institución.
El golpe sobre la economía real paraguaya es de dimensiones inéditas: Ueno Bank, que nació como una aplicación digital y mutó vertiginosamente hasta convertirse en un pilar financiero del país, concentraba las cuentas del 60% de la población adulta paraguaya. La paralización de los depósitos desató de inmediato un pico en el índice de riesgo país y provocó una devaluación del 8% en el guaraní, agravando la conmoción social que terminó por sepultar el mandato presidencial.
