El Concejo Deliberante de Santa Rosa sancionó una ordenanza destinada a prevenir el consumo de vapeadores y cigarrillos electrónicos, ampliando el alcance de los espacios libres de humo en la ciudad capital. La iniciativa, presentada por el concejal Mariano Alfageme (Patria Grande), pone especial énfasis en el cuidado de la salud pública y en la prevención frente al notable incremento de estos hábitos en la población joven.
A través de esta normativa, el cuerpo deliberativo determinó la incorporación explícita de los vapeadores y cigarrillos electrónicos dentro del régimen de prohibición de fumar que ya rige para espacios cerrados de acceso público, desalentando su uso en ámbitos compartidos.
Preocupación por las cifras en la adolescencia
La medida se fundamenta en un escenario que genera inquietud en las autoridades sanitarias y legislativas. Según datos correspondientes al Séptimo Estudio Nacional sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas en Estudiantes de Enseñanza Secundaria, en la provincia de La Pampa el 35,56 % de los estudiantes encuestados admitió haber utilizado vapeadores o cigarrillos electrónicos alguna vez en su vida. En tanto, un 30,08 % reconoció haber consumido este tipo de dispositivos durante el último año.
Frente a estos registros, desde el bloque impulsor señalaron que los números evidencian la dimensión de una problemática que demanda atención urgente e intervenciones estatales concretas a nivel comunitario y normativo.
Los riesgos asociados al vapeo
Pese a que con frecuencia se comercializan o promocionan como una alternativa inofensiva al cigarrillo tradicional, los especialistas remarcan que estos artefactos pueden contener nicotina y otras sustancias químicas perjudiciales. En consecuencia, resultan capaces de generar dependencia y provocar secuelas negativas directas en las funciones respiratoria y cardiovascular.
“La prevención y el cuidado de la salud deben ser responsabilidades centrales del Estado. No alcanza con intervenir cuando el consumo ya está instalado: es necesario anticiparse, generar conciencia y garantizar información para proteger fundamentalmente a nuestras infancias y adolescencias”, fundamentaron al respecto.
Durante el proceso de elaboración del proyecto, se contó con la colaboración del equipo técnico de la Subsecretaría de Salud Mental y Adicciones, además del asesoramiento de los médicos neumonólogos Juan Costabel y Adrián Polimandi, quienes compartieron su experiencia profesional y acercaron argumentos científicos sobre el impacto nocivo que el uso de estos dispositivos genera en el organismo.
