La Justicia pampeana le impuso seis meses de prisión en suspenso por el delito de lesiones leves agravadas por el vínculo. El violento episodio se descubrió cuando la niña rompió en llanto camino a la escuela.
En un fallo dictado por la Segunda Circunscripción Judicial de La Pampa, con sede en General Pico, el juez Carlos Federico Pellegrino condenó a una mujer a seis meses de prisión de ejecución condicional por haber agredido físicamente a su pequeña hija de siete años. El violento motivo que desató la agresión fue que la menor no encontraba rápidamente su ropa para ir a la escuela.
El hecho ocurrió a principios de septiembre en el domicilio familiar. Según se logró acreditar durante el juicio, ante la demora de la niña en hallar su guardapolvo, la madre le propinó un fuerte golpe con la palma de la mano en la zona lumbar derecha. Minutos después, mientras caminaba hacia la escuela, la niña, envuelta en lágrimas, le confesó a la actual pareja de su padre lo que había sucedido: su mamá le había pegado en la espalda.
Inmediatamente, la mujer alertó al padre de la menor, quien llevó a la niña al hospital local. Allí, el médico clínico constató las lesiones, destacando que la menor presentaba una contusión con la forma de una mano, compatible con el golpe relatado. Tras el examen médico, el padre radicó la denuncia policial que dio inicio al proceso penal, lo que motivó además la intervención de la Unidad Regional de Protección de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, retirando temporalmente a los menores del cuidado de la madre.
Durante el proceso judicial, la niña reafirmó su dramático relato a través del dispositivo de Cámara Gesell. Por su parte, la defensa de la mujer intentó cuestionar la autoría del hecho excusándose en la existencia de un contexto de conflictos cruzados con su ex pareja, pero los elementos probatorios fueron contundentes.
En la sentencia, el juez Pellegrino fue categórico y remarcó un límite claro: “El uso de la violencia física contra una niña no puede encontrar justificación en circunstancias cotidianas, como la demora en encontrar una prenda para concurrir a la escuela”. Además de la pena de prisión en suspenso, la condenada deberá cumplir reglas de conducta por el término de dos años, que incluyen fijar domicilio y someterse a una evaluación profesional para iniciar un tratamiento psicológico.
