Tras una intensa y angustiosa búsqueda que se extendió desde el momento del accidente, fuentes oficiales confirmaron el hallazgo del cuerpo de Agustín Randazzo, el ciudadano argentino de 51 años que se encontraba desaparecido luego del brutal choque de dos formaciones en la línea ferroviaria Madrid-Sevilla, a la altura de Toledo, siniestro que dejó un saldo de decenas de víctimas fatales.
Randazzo era oriundo de la Ciudad de Buenos Aires y contaba con un prolongado arraigo en Europa: se había radicado en España en el año 2002. Al momento del luctuoso hecho, residía en la capital española y se desempeñaba en el área de gestión comercial dentro de una empresa de comunicaciones. El trayecto que realizaba aquel miércoles entre Madrid y Toledo formaba parte habitual de sus responsabilidades laborales y viajaba ubicado en el vagón número 8 de la formación AVE siniestrada.
Durante horas críticas posteriores a la colisión, tanto su pareja, Sergi, como su hermano, Jorge, no contaban con información oficial sobre su paradero. Frente a la incertidumbre y la falta de respuestas en las líneas de contacto, Jorge se apersonó en dependencias policiales de Madrid para radicar formalmente la denuncia por desaparición y aportar muestras de ADN para cotejos de identificación. Concluido dicho trámite, se trasladó directamente a Toledo con el objetivo de recorrer de forma presencial los distintos centros médicos de la zona en busca de Agustín entre los pacientes internados.
Paralelamente, Sergi había recurrido a las redes sociales como canal urgente de difusión: “Llevo varias horas sin saber nada de mi pareja. Estaba viajando de Madrid a Sevilla en el AVE accidentado, en el vagón número 8. Ni familiares ni amigos sabemos nada al respecto de su estado. Por favor, ayuda”, escribió. Poco después, sumó un dato que aumentaba la desesperación: “Sabemos ahora mismo que le atendieron en atención primaria por la zona, pero estamos llamando desesperados y no nos atiende absolutamente nadie. En la base de datos del SESCAM no pone nada de su estado ni de su estancia, solo que ha sido registrado”.
El dolor y el testimonio de Roberto Piazza
La trágica noticia también repercutió en el ámbito público local a través del diseñador Roberto Piazza, quien mantenía un vínculo de amistad con Randazzo desde 2017 aproximadamente. En diálogo con LN+, relató: “Hace media hora llegó un mensaje que lo habían encontrado antes de ayer. Teóricamente ahí es donde lo buscaron”.
Piazza señaló que la familia ya había sido debidamente notificada del desenlace y recordó a Randazzo con afecto: lo definió como “un tipo supercopado, muy divertido”, remarcando que “siempre nos ayudó y siempre fue un carácter maravilloso. Estaba trabajando muy bien, estaba en pareja con un chico nuevo”.
Dos víctimas argentinas fatales
El fallecimiento de Agustín Randazzo representa la segunda pérdida confirmada de nacionalidad argentina en la tragedia ferroviaria. La primera víctima identificada había sido Ana Martina Conte Grand, una joven de 32 años oriunda de la provincia de San Juan.
Conte Grand, quien se había recibido de podóloga en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y ejercía su profesión en San Juan junto a otro de sus hermanos, Zacarías, se encontraba a bordo del coche número siete de una de las formaciones involucradas.
La joven había viajado a España junto a sus padres con una motivación puramente afectiva: celebrar el nacimiento y conocer a su sobrino de tan solo cuatro meses de vida. En el tren viajaba acompañada por su hermano Jeremías, quien reside hace varios años en territorio español ejerciendo como biólogo molecular. Como consecuencia del impacto, Jeremías sufrió diversas heridas y fue ingresado en el Hospital de Toledo, mientras que Martina perdió la vida en el lugar del siniestro.
