El Tribunal de Impugnación de La Pampa ratificó la condena a tres años de cárcel para un sujeto por abuso sexual y exhibiciones obscenas. Tras denunciar los ataques, la víctima de 13 años y su madre fueron echadas de su propia casa por sus familiares, quienes decidieron creerle al abusador.
En un contundente fallo que pone en evidencia la crudeza de los delitos sexuales intrafamiliares, la Sala “B” del Tribunal de Impugnación de La Pampa confirmó la condena de tres años de prisión de cumplimiento efectivo un hombre que abusó sistemáticamente de su sobrina adolescente en la casa que compartían.
El calvario de la menor, de apenas 13 años al momento de los hechos, comenzó en agosto de 2023. Según quedó acreditado en el juicio, una noche la niña se dirigió a la cocina a buscar un cargador de celular. Allí dormía su tío, quien simulando estar dormido se bajó la ropa interior para exhibirse. Ese fue solo el inicio: a partir de entonces, el hombre comenzó a someterla a tocamientos reiterados aprovechando cada momento en que se encontraban a solas en la vivienda.
El quiebre del silencio y la traición familiar
El secreto que la adolescente guardaba por terror salió a la luz durante la madrugada del 5 de enero de 2024. Tras una violenta discusión en la que el imputado atacó a un amigo de la joven, la menor sufrió una crisis nerviosa. Al ser apartada del lugar por su madre, se quebró y relató el infierno que venía viviendo.
Sin embargo, la confesión desencadenó una cruel reacción de su propio entorno. Durante el debate oral, la abuela de la víctima (madre del agresor) y otros familiares testificaron a favor del acusado. Intentaron desvirtuar la denuncia tachando a la adolescente de “rebelde” y restándole credibilidad. La hostilidad familiar llegó a tal extremo que la niña y su madre fueron expulsadas del hogar.
La palabra de la Justicia
Las abogadas defensoras, Margarita Alicia Toranzo y Marcela Mónica Romero, intentaron anular la sentencia inicial dictada por la jueza María José Gianinetto alegando “insuficiencia probatoria” y afirmando que la joven mentía.
No obstante, los jueces Mauricio Federico Piombi y María Paola Frigerio rechazaron de plano la impugnación. En su voto, el juez Piombi remarcó la solidez, persistencia y coherencia del testimonio de la niña, respaldado por informes psicológicos contundentes que descartaron cualquier tipo de fabulación.
Sobre la actitud de la familia, el tribunal fue categórico: evidenciaron una clara voluntad de beneficiar al abusador e ignoraron el profundo estado de vulnerabilidad de la adolescente. De esta manera, el Tribunal dejó firme la pena y unificó la sanción con una condena condicional previa que tenía el acusado, ordenando que los tres años de encierro sean de cumplimiento efectivo tras las rejas.
